30.-Urge construir una política del bien común (Domingo, 22/3/20)

30.- Urge construir una política del bien común                   (Domingo, 22/3/20)

El Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia nos dice que «el bienestar económico de un país no se mide exclusivamente por la cantidad de bienes producidos, sino también teniendo en cuenta el modo en que son producidos y el grado de equidad en la distribución de la renta, que debería permitir a todos disponer de lo necesario para el desarrollo y el perfeccionamiento de la propia persona. Una justa distribución del rédito debe establecerse no solo según los criterios de justicia conmutativa, sino también según los criterios de justicia social, es decir, considerando, además del valor objetivo de las prestaciones laborales, la dignidad humana de los sujetos que las realizan. Un bienestar económico auténtico se alcanza también por medio de adecuadas políticas sociales de redistribución de la renta que, teniendo en cuenta las condiciones generales, consideren oportunamente los méritos y las necesidades de todos los ciudadanos» (n.303).

Hoy es urgente alentar y adoptar una visión a largo plazo, que sepa prescindir del egoísmo particularista y que, en cambio, pueda construir una política del bien común. «El principio del destino universal de los bienes -nos dice el Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia- invita a cultivar una visión de la economía inspirada en valores morales que permitan tener siempre presente el origen y la finalidad de tales bienes, para así́ realizar un mundo justo y solidario, en el que la creación de la riqueza pueda asumir una función positiva» (n.174). En este sentido, la subsidiariedad, como una mejora de la persona y su autonomía y responsabilidad en la consecución de los objetivos del bien común, sigue siendo el principio cardinal de una democracia que quiere implementar una distribución equilibrada de funciones entre los ámbitos institucionales, sociales y económicos de mercado.

«El principio de subsidiariedad -nos dice el papa Benedicto XVI en la Caritas in veritate- debe mantenerse íntimamente unido al principio de la solidaridad y viceversa, porque así́ como la subsidiariedad sin la solidaridad desemboca en el particularismo social, también es cierto que la solidaridad sin la subsidiariedad acabaría en el asistencialismo que humilla al necesitado» (n.58). De ello se deduce que solo mediante la interdependencia entre las instituciones, la sociedad y el mercado, dentro del paradigma de la subsidiariedad y la solidaridad, el desarrollo puede surgir en el pleno sentido del término.

Don Antonio Evans Martos. Delegado Episcopal de Misiones. Córdoba-España.

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