16.-LA MISIÓN SIEMPRE SE DEBE REALIZAR DESDE LA HUMILDAD.

16.-LA MISIÓN SIEMPRE SE DEBE REALIZAR DESDE LA HUMILDAD (20-12-2020)

Colaboración semanal en clave misionera de Don Antonio Evans Martos, Delegado misiones en Córdoba. España.

Si la verdad y la fe, la felicidad y la salvación no son una posesión nuestra, una meta alcanzada por nuestros méritos, entonces el Evangelio de Cristo solamente se puede anunciar desde la mansedumbre y la humildad de corazón  

Nunca se podrá pensar en servir a la misión de la Iglesia con la arrogancia individual y a través de la ostentación, con la soberbia de quien desvirtúa también el don de los sacramentos y las palabras más auténticas de la fe, haciendo de ellos un botín que ha merecido.  

No se puede ser humilde por buena educación o por querer parecer cautivadores. Se es humilde si se sigue a Cristo, que dijo a los suyos: «Aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón» (Mt 11,29).  

San Agustín se pregunta cómo es posible que, después de la Resurrección, Jesús se dejara ver solo por sus discípulos y no, en cambio, por los que lo habían crucificado, para dejar clara la respuesta del Padre confirmando su vida, para patentizar su triunfo. A lo que él mismo responde que Jesús no quería dar la impresión de querer «burlarse de quienes le habían dado muerte, que era más importante enseñar la humildad a los amigos que echar en cara a los enemigos la verdad» (Discurso 284, 6).  

La misión consiste en actualizar la presencia, la manera de ser y de obrar de quien no hizo alarde de su categoría divina, sino que se abajó, pasó como uno de tantos, se sometió a todo hasta la muerte… (cf Flp 2,6ss). 

Don Antonio Evans Martos. Delegado Episcopal de Misiones en Córdoba. España.

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