20.-CON JESÚS EN NAZARET ¡SOMOS FAMLIA!

20.- Con Jesús en Nazaret ¡SOMOS FAMILIA!     (Domingo, 17/1/21)

Colaboración semanal en clave misionera de Don Antonio Evans Martos, Delegado misiones en Córdoba. España.

Llegamos al tercer curso de nuestro itinerario formativo centrado en la infancia de Jesús, el primer misionero. Con Jesús llegamos a Nazaret descubriendo que ¡SOMOS FAMILIA!, la familia de Dios, la que vive siempre cumpliendo la voluntad de Dios, una escuela de santidad, de silencio y oración, de valores humanos… Una escuela que posibilita un crecimiento integral: en estatura, sabiduría y gracia.

El Hogar de Nazaret nos revela que la naturaleza y misión de la familia es custodiar, revelar y comunicar el amor como reflejo vivo y participación real del amor de Dios por la humanidad y del amor de Cristo Señor por la Iglesia su esposa. Un amor que no discrimina ni juzga, sino que se traduce en entrega y en olvido de sí mismo, tanto dentro como fuera del hogar que se manifiesta en el perdón de los enemigos, la comprensión y respeto a los que tienen diversas ideologías; así como en la superación de las venganzas y del odio, y la defensa de los débiles.

Por eso, el Hogar de Nazaret se constituye en escuela donde se empieza a entender la vida de Jesús, donde se inicia el conocimiento del Evangelio. Aquí se aprende a observar, escuchar, meditar y penetrar en el sentido profundo y misterioso de esta sencilla, humilde y encantadora, manifestación del Hijo de Dios entre los hombres. Aquí se aprende incluso, quizá de una manera casi insensible, a imitar esta vida…

El Hogar de Nazaret se hace paradigma para que toda familia cristiana colabore custodiando y trasmitiendo las virtudes y valores evangélicos, haciendo posible una vida propiamente humana, abierta a los problemas sociales y a la misión con el acento preferencial por los más pobres, un auténtico “tubo de ensayo” de una nueva sociedad, su corazón, su latido.

Con ese objetivo, la Infancia Misionera busca realizar ese crecimiento integral en todos los niños del mundo:

– Un crecimiento en gracia: dimensión compuesta por lo trascendente que ilumina, da sentido, educa, motiva, embellece, ennoblece, diviniza…

– Un crecimiento en sabiduría: dimensión compuesta por lo espiritual y psíquico: formación, cultura, promoción, desarrollo, dignidad personal…

– Un crecimiento en estatura: dimensión compuesta por todo lo material necesario para su realización: comida, salud, libertad, vivienda, trabajo…

Pues las tres dimensiones se complementan y posibilitan la felicidad, la paz –Shalóm-, la alegría… despiertan la esperanza, la provocan, la contagian.

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