29.-SI EL FERVOR DE LA MISIÓN DISMINUYE, ES SIGNO DE QUE MENGUA LA FE.

29.- Si el fervor de la misión disminuye, es signo de que mengua la fe       (Domingo, 21/3/121).

Colaboración semanal en clave misionera de Don Antonio Evans Martos, Delegado episcopal de misiones en Córdoba. España.

Las Obras Misionales Pontificias son -y así deben experimentarse- un instrumento de servicio a la misión de las Iglesias particulares, en el horizonte de la misión de la Iglesia, que abarca siempre todo el mundo. En esto consiste su contribución siempre preciosa al anuncio del Evangelio.

Todos estamos llamados a custodiar por amor y gratitud, también con nuestras obras, los brotes de vida teologal que el Espíritu de Cristo hace germinar y crecer donde él quiere, incluso en los desiertos.

En la oración, hay que pedir primero que el Señor nos disponga a discernir las señales de su obrar, para después indicárselas a todo el mundo. Solo esto puede ser útil: pedir que, para nosotros, en lo íntimo de nuestro corazón, la invocación al Espíritu Santo no se reduzca a un postulado estéril y redundante de nuestras reuniones y de nuestras homilías.

Sin embargo, no es útil hacer conjeturas y teorías sobre grandes estrategias o “directivas centrales” de la misión a las que delegar, como a presuntos y fatuos “depositarios” de la dimensión misionera de la Iglesia, la tarea de volver a despertar el espíritu misionero o de dar licencias misioneras a los demás.

Si, en alguna situación, el fervor de la misión disminuye, es signo de que está menguando la fe. Y, en tales casos, la pretensión de reanimar la llama que se apaga con estrategias y discursos acaba por debilitarla aún más y hace avanzar solo el desierto.

Sé el primero en comentar en «29.-SI EL FERVOR DE LA MISIÓN DISMINUYE, ES SIGNO DE QUE MENGUA LA FE.»

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.


*