17.- La misión de acompañamiento  (Domingo, 24/12/17)

17.- La misión de acompañamiento  (Domingo, 24/12/17)

Quien se revela no es un desconocido, sino un Dios paterno, ligado a una historia de amor y comprometido con una presencia benéfica, protectora: Yo, estaré siempre contigo…

El símbolo Alianza es el que le sirve para expresar sus relaciones personales con su pueblo elegido. Dios se compromete: a bendecirlo, a multiplicarlo a darle una tierra prometida…; a crear una comunión de vida solidaria, asumiendo su suerte y su causa…; y a mantener su alianza eternamente, a no retirarle su favor…

Será necesaria la escuela del desierto para acrisolar, fortalecer, madurar en la vivencia de la Alianza. Moisés será la permanente presencia de un Dios fiel, que acompaña respetando sus ritmos, sus tiempos, sus debilidades…

Los Profetas serán los centinelas de la Alianza, denunciarán su incumplimiento, consolarán anunciando la fidelidad del Señor, y restaurarán las bases de la Alianza.

Son innumerables los Salmos que cantan la permanente compañía salvadora de Dios, su acompañamiento providente.

Hasta que llegada la plenitud de los tiempos, Dios nos envió a su Hijo quien, tras enseñarnos pacientemente, poniéndose como ejemplo (Jn 13) y darnos el mandato de amar como él (Jn 13,34-35; 15,9-14) y de seguirle (cf Jn 14,6), nos asegura que siempre estará con nosotros (cf Jn 14,18ss), hasta la consumación de los tiempos (cf Mt 28,20).

Es la Iglesia la llamada a acompañar a la humanidad en todos sus procesos, por más duros y prolongados que sean. La Iglesia sabe de esperas largas y de aguante apostólico. La evangelización tiene mucho de paciencia, y evita maltratar límites.

Un auténtico acompañamiento requiere espacio tiempo: el espacio conlleva darle sitio a Dios en el corazón, mente y voluntad…; y el tiempo es el respeto a los ritmos y tiempos de maduración.

Acompañar pacientemente el ritmo de cada persona requiere: comprender, disculpar, justificar, excusar, perdonar…;  no juzgar ni condenar, ni  arrancar ni “pegar tirones”… ; esperar cuidando, abonando con el amor, confiando…; “Hasta que no llegue Pentecostés… hay que esperar”.

 

Don Antonio Evans Martos. Delegado Episcopal de Misiones. Córdoba

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