13.- Una nueva etapa evangelizadora (Domingo, 29/11/15)

13.- Una nueva etapa evangelizadora  (Domingo, 29/11/15)

capillaEsa “nueva etapa evangelizadora” que nos propone el papa Francisco enraizada en la misión evangelizadora de la Iglesia, que impulsó el Concilio Vaticano II y que ha sido recordada por los precedentes pontificados, supone también una novedad del Espíritu Santo que requiere un especial discernimiento para ponerse en adecuada sintonía de comunión y de misión.

En el actual pontificado se advierte, de modo evidente, un renovado, urgido y determinado “dinamismo de salida” de la Iglesia, lo cual supone zafarse de toda autosuficiencia, de todo ensimismamiento, de toda autorreferencialidad eclesial, de todo repliegue temeroso, de todo refugio autocomplaciente. No hay que quedarse esperando dentro de los recintos eclesiales. Salir, salir, salir es el verbo más frecuente como invitación del papa Francisco: salir e ir al encuentro de las personas, de las familias, de los pueblos…

El papa Francisco sueña “con una opción misionera capaz de transformarlo todo, para que las costumbres, los estilos, los horarios, el lenguaje y toda estructura eclesial se convierta en un cauce adecuado para la evangelización del mundo actual más que para su “autopreservación” (EG 27). El papa Francisco desea ardientemente que “la salida misionera” sea “el paradigma de toda obra de Iglesia” (EG 15).

Encerrarse sobre sí, considerarse el “centro” de todo, tener la tentación de no ser la luna que refleja la luz del sol sino pretender brillar con luz propia, ocuparse obsesivamente de sus procedimientos, concentrarse en los planes y tácticas pastorales –lo que el papa Francisco sintetiza con de lo “autorreferencialidad”-, enrarece el clima eclesial: así la Iglesia tiende a enfermarse y pierde la vitalidad, la fe y la misión. La fe crece cuando se da, cuando se comunica.