19.- Los niños, un gran don para la humanidad (Domingo, 10/1/16)

19.- Los niños, un gran don para la humanidad  (Domingo, 10/1/16)

montaje16Son muchos los dones –nos dice el papa Francisco-, muchas las riquezas que los niños traen a la humanidad.

Por un lado, portan su modo de ver la realidad, con una mirada confiada y pura. Ellos tienen una confianza espontánea en su papá y en su mamá; y tienen una confianza natural en Dios, en Jesús, en la Virgen. Al mismo tiempo, su mirada interior es pura, aún no está contaminada por la malicia, la doblez, las “incrustaciones” de la vida que endurecen el corazón. Sabemos que también los niños tienen el pecado original, sus egoísmos, pero conservan una pureza y una sencillez interior. […] Los niños –en su sencillez interior- llevan consigo, además, la capacidad de recibir y dar ternura. Ternura es tener un corazón “de carne” y no “de piedra” (cf Ez 36,26). […] Los niños pueden enseñarnos de nuevo a sonreír y a llorar. […]

Por todos estos motivos, Jesús invita a sus discípulos a “hacerse como niños”, porque “de los que son como ellos es el reino de Dios” (cf Mt 18,3; Mc 10,14).

Pensad lo que sería una sociedad que decidiese, una vez por todas, establecer el siguiente principio: “[…] Cuando se trata de niños que vienen al mundo, ningún sacrificio de los adultos será considerado demasiado costoso o demasiado grande, con tal de evitar que un niño piense que es un error, que no vale nada y que ha sido abandonado a las heridas de la vida y a la prepotencia de los hombre”. ¡Qué bella sería una sociedad así! […]

El Señor juzga nuestra vida escuchando lo que le refieren los ángeles de los niños, ángeles que “están viendo siempre en los cielos el rostro de mi Padre celestial” (Mt 18,10). Preguntémonos siempre: ¿qué le contarán a Dios de nosotros esos ángeles de los niños?