MENSUARIO 2020.

MENSUARIO   2020

«¡Aquí estoy, envíame!»

                 (Is 6,8)

       

DOMUND 2020- 18 DE OCTUBRE

 

 

        «¿Estamos listos para recibir la presencia del Espíritu en nuestra vida, para escuchar la llamada a la misión, tanto en la vía del matrimonio como de la virginidad consagrada o del sacerdocio ordenado, como también en la vida ordinaria de todos los días? ¿Estamos dispuestos a ser enviados a cualquier lugar para dar testimonio de nuestra fe en Dios, Padre misericordioso, para proclamar el Evangelio de salvación de Jesucristo, para compartir la vida divina del Espíritu en la edificación de la Iglesia?».

SEMANA DEL ENCUENTRO PERSONAL CON CRISTO VIVO.

            Día 27.- DOMINGO XXVI del T.O. El Papa Francisco nos recuerda en su Mensaje para el DOMUND que la misión es una respuesta libre y consciente a la llamada de Dios, pero que solo podemos percibirla cuando vivimos una relación personal de amor con Jesús vivo en su Iglesia. Preguntémonos:

¿Estamos listos para recibir la presencia del Espíritu en nuestra vida, para escuchar la llamada a la misión, tanto en la vía del matrimonio como de la virginidad consagrada o del sacerdocio ordenado, como también en la vida ordinaria de todos los días?

¿Estamos dispuestos a ser enviados a cualquier lugar para dar testimonio de nuestra fe en Dios, Padre misericordioso, para proclamar el Evangelio de salvación de Jesucristo, para compartir la vida divina del Espíritu Santo en la edificación de la Iglesia?

¿Estamos prontos, como María, Madre de Jesús, para ponernos al servicio de la voluntad de Dios sin condiciones? Esta disponibilidad interior es muy importante para poder responder a Dios: “Aquí estoy, Señor, mándame”. Y todo esto no en abstracto, sino en el hoy de la Iglesia y de la historia.

Esta semana está dedicada a la necesidad de tener un encuentro personal con Jesucristo, vivo en su Iglesia a través de la Eucaristía, la palabra de Dios, la oración personal y la comunitaria.

Día 28.- Los grandes misioneros han subrayado que la relación de intimidad personal con Cristo ha sido siempre la fuente de su disponibilidad misionera, pues el misionero es nada si no personifica a Cristo. Solo el misionero que copia fielmente a Cristo en sí mismo, puede reproducir su imagen a los demás.

Día 29.- Celebramos hoy la fiesta de los santos arcángeles Miguel, Gabriel y Rafael. Ellos son los enviados para hacer posible el designio amoroso de Dios. Al servicio de Dios y del hombre. Sin reduccionismos empobrecedores. ‘Actúar en el lugar de Dios’, ser ‘el varón de Dios’, y ‘la medicina de Dios’, no es otra cosa que ser los misioneros de Dios que despiertan esperanza para el mundo.

            Día 30.- Conmemoramos a san Jerónimo, promotor de la vida monástica, con clara conciencia del valor apostólico de la contemplación, como vivencia de comunión con Cristo en la Iglesia, con todos sus intereses y preocupaciones. El valor de la oración radica en su unión con Cristo y por ello en la eficacia de su mediación universal.

Día 1.- Celebramos la memoria de la santa Teresita del Niño Jesús, patrona de las misiones. Su oración es apostólica como la de Cristo, que lleva ante el Padre a todos sus discípulos. La oración así, dilata el corazón y las intenciones, relativiza los problemas propios, hace crecer en olvido de sí y en solicitud por los demás, y favorece la ofrenda de la propia vida.

Día 2.- Hoy la Iglesia celebra a los santos Ángeles Custodios, enviados por Dios para custodias a los pequeños, a los que no son grandes en nada.¿No serán nuestros misioneros los “ángeles custodios” de los pequeños de la tierra? Vamos a agradecerle a Dios estos envíos de su Amor y vamos a ayudarles con nuestra solidaridad.

Día 3.- En el día de san Francisco de Borja, gran impulsor de las misiones, le pedimos al Señor que nos comunique su espíritu de santidad para que nos libere de vivir sirviendo a lo que termina defraudándonos y esclavizándonos, y sí a los pobres y pequeños de la vida, a vivir sola y exclusivamente para la instauración del Reino de Dios.

SEMANA DEL TESTIMONIO MISIONERO.

Día 4.- DOMINGO XXVII del T.O. El Papa Francisco nos dice que haber recibido gratuitamente la vida constituye ya una invitación implícita a entrar en la dinámica de la entrega de sí mismo: una semilla que madurará en los bautizados, como respuesta de amor en el matrimonio y en la virginidad por el Reino de Dios.

La vida humana nace del amor de Dios, crece en el amor y tiende hacia el amor. Nadie está excluido del amor de Dios, y en el santo sacrificio de Jesús, el Hijo en la cruz, Dios venció el pecado y la muerte. Para Dios, el mal -incluso el pecado- se convierte en un desafío para amar y amar cada vez más. Por ello, en el misterio pascual, la misericordia divina cura la herida original de la humanidad y se derrama sobre todo el universo.

La Iglesia, sacramento universal del amor de Dios para el mundo, continúa la misión de Jesús en la historia y nos envía por doquier para que, a través de nuestro testimonio de fe y el anuncio del Evangelio, Dios siga manifestando su amor y pueda tocar y transformar corazones, mentes, cuerpos, sociedades y culturas, en todo lugar y tiempo.

Esta semana se nos invita a contemplar el testimonio de los santos, de los mártires de la misión y de los confesores de la fe, que son expresión de la adultez en la fe de las Iglesias repartidas por el mundo entero.

Día 5.- Hoy, día de Acción de Gracias y de Petición, damos gracias por los testigos del Reino: los que trabajan por los pobres, la solidaridad, la lucha por los derechos humanos, etc.; y pedimos por los que erradican la pobreza, el hambre, la violencia,  la guerra, el racismo, la xenofobia, y todo lo que imposibilita la civilización del amor.

Día 6.- Hoy, día de San Bruno, fundador de los cartujos, consideramos el valor misionero de la oración y del sacrificio, pilares para vencer el secularismo y materialismo que enferma al mundo. Quienes escuchan y acogen el amor de Dios, se sienten arrebatados y se convierten en testigos del amor a la cruz y a los crucificados.

Día 7.- Hoy, Nuestra Señora del Rosario, nos enseña a captar la voluntad de Dios y encarnarla, a saber guar­dar en el corazón todo lo que no entiende y seguir en el servicio humilde encomendado por el Señor, a llegar hasta los pies de la Cruz en la respuesta de amor, a colaborar con todo su ser a la redención del mundo…

Día 8.- El celo de los misioneros hace que no se detengan ante las dificultades ni se condicionen a intereses y preferencias personalistas. Ellos son testigos de virtudes heroicas, por la fortaleza, perseverancia y paciencia ilimitada, al no constatar el fruto inmediato o al ver obras apostólicas que costaron grandes sudores y que se han venido abajo.

            Día 9.- Conmemoramos a san Dionisio, mártir, y a san Juan Leonardi, presbítero, considerado como el precursor de la Propagación de la fe. Testigos de la urgencia del Espíritu, de la fuerza que nos lleva a la misión; la misma urgencia y fuerza que llevó a Jesucristo. No hay más que una época, la de Cristo, que se prolonga en nosotros hoy.

Día 10.- Hoy, santo Tomás de Villanueva, arzobispo de Valencia, impresionó por su caridad y su pobreza. La misión de amor que Dios nos pide encuentra su fuente en la escucha del amor que Dios nos tiene, y cuantos lo acogen se convierten en testigos de la atención, ternura, compasión, acogida, disponibilidad e interés por los problemas de la gente.

SEMANA DE LA FORMACIÓN MISIONERA.

Día 11.- DOMINGO XVIII del T.O. En este año, marcado por los sufrimientos y desafíos causados ​​por la pandemia del COVID-19, el camino misionero de la Iglesia -nos dice el papa Francisco- continúa a la luz de la palabra que encontramos en el relato de la vocación del profeta Isaías: «Aquí estoy, mándame». Es la respuesta siempre nueva a la pregunta del Señor: «¿A quién enviaré?».

Esta llamada viene del corazón de Dios, de su misericordia que interpela tanto a la Iglesia como a la humanidad en la actual crisis mundial […] Estamos realmente asustados, desorientados y atemorizados. El dolor y la muerte nos hacen experimentar nuestra fragilidad humana; pero al mismo tiempo todos somos conscientes de que compartimos un fuerte deseo de vida y de liberación del mal.

En este contexto, la llamada a la misión, la invitación a salir de nosotros mismos por amor de Dios y del prójimo se presenta como una oportunidad para compartir, servir e interceder. La misión que Dios nos confía a cada uno nos hace pasar del yo temeroso y encerrado al yo reencontrado y renovado por el don de sí mismo.

Esta semana se nos invita a adquirir una formación bíblica, catequética, espiritual y teológica sobre la missio ad gentes. Pues en la llamada de Jesús a salir, están presentes los escenarios y desafíos de la misión evangelizadora a la que todos somos llamados.

Día 12.- Hoy, Nuestra Señora del Pilar, se nos muestra que la auténtica grandeza de María estuvo, sobre todo, en ser el “arca” de la alianza de Dios con los hombres, la depositaría del amor fiel de Dios a la humanidad, por creer el anuncio del ángel, y por saber esperar orando la llegada del Espíritu Santo en Pentecostés.

Día 13.- Celebramos hoy a los santos mártires cordobeses Fausto, Genaro y Marcial, tres testigos de la caridad de Cristo, de la realización de una entrega total. Ellos aportaron a la Iglesia con igual decisión su acción y su pasión, absolutamente convencidos del valor fecundo y redentor de todo padecimiento e inmolación. A eso estamos llamados todos.

Día 14.- Conmemoramos a san Calixto, papa. Resistió las presiones de los rigoristas de su tiempo hasta derramar su sangre por Cristo. Se lamentó de las actitudes de hipocresía, fariseísmo y legalismo, vacías de amor; sintiendo la urgencia de la ternura, comprensión, servicio y perdón. Son las obras de amor las que acreditan la conversión auténtica, la del corazón.

Día 15.- Hoy, santa Teresa de Jesús, contemplativa en la acción, sintió la urgencia misionera de dar a conocer el nombre de Jesús a todos los pueblos y gentes. Supo ser testigo del valor y eficacia de sus pobrezas, limitaciones y cruces. Aportó a la Iglesia su acción y su pasión, convencida del valor fecundo y redentor de todo padecimiento, enfermedad y sufrimiento.

Día 16.- Hacemos hoy memoria de santa Eduvigis, modelo de madre, viuda y religiosa, y de santa Margarita María de Alacoque, religiosa de la Visitación. Ambas, forjadas evangélicamente para vivir la misión encomendada con los sentimientos propios de una vida en Cristo, generando toda clase de obras de misericordia en las variadas situaciones de sus vidas.

Día 17.- Hacemos memoria de san Ignacio de Antioquia. Su testimonio nos recuerda que todo nos viene, depende y es, gracias a la fe. La fe sabe mirar y ver por encima de la materialidad de las cosas, escuchar por encima de las palabras y elevarse hasta llegar a la realidad suprema y sobrenatural que encierran. Realmente son dichosos los que tienen fe, los que creen, porque tendrán esperanza contra toda esperanza.

SEMANA DE LA CARIDAD MISIONERA.

Día 18.- DOMINGO XXIX del T.O.: DÍA DEL «DOMUND» Comprender lo que Dios nos está diciendo en estos tiempos de pandemia -nos dice el papa Francisco- también se convierte en un desafío para la misión de la Iglesia. La enfermedad, el sufrimiento, el miedo, el aislamiento nos interpelan. Nos cuestiona la pobreza de los que mueren solos, de los desahuciados, de los que pierden sus empleos y salarios, de los que no tienen hogar ni comida. Y la oración, mediante la cual Dios toca y mueve nuestro corazón, nos abre a las necesidades de amor, dignidad y libertad de nuestros hermanos, así como al cuidado de toda la creación.

La celebración la Jornada Mundial de la Misión también significa reafirmar cómo la oración, la reflexión y la ayuda material de sus ofrendas son oportunidades para participar activamente en la misión de Jesús en su Iglesia. La caridad, que se expresa en la colecta de las celebraciones litúrgicas del tercer domingo de octubre, tiene como objetivo apoyar la tarea misionera realizada en mi nombre por las OMP, para hacer frente a las necesidades espirituales y materiales de los pueblos y las Iglesias del mundo entero y para la salvación de todos.

Esta semana está dedicada a la caridad misionera como apoyo para el inmenso trabajo de evangelización y de la formación cristiana de las Iglesias más necesitadas.

Día 19.- Conmemoramos hoy a san Pedro de Alcántara, presbítero, a los santos mártires Juan de Brébeuf, Isaac Bogues y otros seis misioneros, y a san Pablo de la Cruz, sacerdote. Todos ellos testigos de la caridad evangélica que invita a la generosidad confiada y advierte del peligro de la codicia del que amasa riquezas para sí y no es rico ante Dios.

Día 20.- Como Jesús, los misioneros son los testigos del amor de Dios a los pobres, a los cautivos, a los ciegos y a los oprimidos; los proclamadores del año de gracia del Señor. Son los misioneros quienes han escuchado el grito de lo pobres desde el fondo de su pobreza personal, de su miseria colectiva, y se han embarcado en la aventura de Dios de llevar la medicina que necesita la humanidad, la misericordia.

Día 21.- Hoy, los pobres de la tierra han entrado en nuestros hogares. Los medios de comunicación nos ofrecen unas realidades incómodas y crueles. Imágenes fugaces de gentes famélicas que nos conmueven durante un minuto. Tragedias que no aparecen hasta que no alcanzan proporciones de holocausto, de espectáculo macabro. Esto nos debe hacer pensar.

Día 22.- El Tercer Mundo es un mundo de menguadas esperanzas y de horizontes limitados. Millones de personas viven atrapadas por la miseria y la marginación. Un mundo donde la opulencia de unos pocos convive con la miseria de muchos. Es el trágico balance de un sistema basado en el egoísmo, la insolidaridad y el desenfreno.

Día 23.- Recordamos hoy a san Juan de Capistrano, presbítero, religioso franciscano, del siglo quince, que trabajó con todo empeño en la formación del clero y por lograr la unión de Europa. Ciertamente que el conflicto interior que vive el hombre, solo lo resuelve la asimilación gozosa de la ley del Señor, la misericordia entrañable.

Día 24.- Hoy celebramos a san Antonio María Claret (san Rafael en Córdoba capital) y queremos cerrar el Octubre misionero mirando la tragedia del Tercer Mundo: largas filas de rostros demacrados, estómagos hinchados por la hambruna que, escudilla en mano, esperan las migajas de nuestro banquete de la vida. Y son los misioneros quienes trabajan por crear un mundo respirable, justo, más humano.