36.- Pasión por la misión, pasión por los pueblos (Domingo, 8/5/16)

36.- Pasión por la misión, pasión por los pueblos (Domingo, 8/5/16)

Antonio2La misión ad gentes implica y requiere también compenetrarse, por esa connaturalidad afectiva que da el amor, con la alegría y la esperanza, sufrimientos y angustias de las personas, las familias, el propio pue-blo, estando siempre cercanos en el cariño y la ternura, en la misericordia y solidaridad. No hay comunica-ción profunda del Evangelio si no hay “pasión por el propio pueblo” en el que se vive o al que se está desti-nado (cf. EG 268-269).

Pueblo no es ciertamente el gris estadístico de la población, ni la “masa”. Pueblo es un sujeto, siempre amenazado de disgregación, pero que está conformado por una común memoria histórica, una tradición compartida, la pertenencia a un hogar que es la patria, a un ethos de vida buena, a un banco de trabajo co-mún. Pueblo está compuesto de rostros concretos de personas, familias, grupos humanos, de pobres.

El papa Francisco alienta “una comunidad evangelizadora que se mete con obras y gestos en la vida cotidiana de los demás, achica las distancias, se abaja hasta la humillación si es necesario, y asume la vida humana, tocando la carne sufriente de Cristo en el pueblo. Los evangelizadores tienen así ‘olor a oveja’ y éstas escuchan su voz” (EG 24).