Charla Misionera del Delegado de Misiones-2016


«Iglesia misionera, testigo de misericordia»

Don Antonio Evans Martos, Delegado Episcopal de Misiones. Córdoba

misionesnuevo1

 

I.- LA MISIÓN, OBRA DE MISERICORDIA INTEGRAL:

 

  • Todos estamos invitados a «salir»:
  • “De nuestra conciencia aislada y de la autorreferencialidad” (EG 8).
  • Para salir al encuentro del necesitado, para ser una “Iglesia en salida” (EG 24).

 

  • Todos estamos invitados a “salir” como «discípulos misioneros»:
  • Ofreciendo cada uno sus propios talentos, su creatividad, su sabiduría y experiencia en llevar el mensaje de la ternura y de la compasión de Dios a toda la familia humana.
  • Interesándonos, por el mandato misionero, por los que no conocen el Evangelio, anunciando la misericordia de Dios, corazón palpitante del Evangelio.
  • De una manera integral, material y espiritual, donde nada humano nos sea ajeno.
  • La Iglesia se siente enviada a que todos se salven y experimenten el amor del Señor. Su misión es ser “testigo de la misericordia” de Dios de una manera integral, donde nada humano le sea ajeno.
  • Celebramos el 90 aniversario del DOMUND, aprobado por el papa Pío XI en 1926 para auxiliar a las comunidades cristianas necesitadas y para fortalecer el anuncio del Evangelio hasta los confines de la tierra:
  • No dejemos de realizar también hoy este gesto de comunión misionera.
  • No permitamos que nuestras preocupaciones particulares encojan nuestro corazón, sino que lo ensanchemos para que abarque a toda la humanidad.

 

II.- DIOS ES MISERICORDIA:

  • El corazón del Padre siente profunda alegría cada vez que encuentra una criatura humana:
  • Desde el principio se dirige con amor a las más frágiles, porque su grandeza y su poder se ponen de manifiesto precisamente en su capacidad de identificarse con los pequeños, los descartados, los oprimidos (cf Dt 4,31; Sal 86,15; 103,8; 111,4).
  • Él es el Dios bondadoso, atento, fiel, que:
  • Se acerca a quien pasa necesidad para estar cerca de todos, especialmente de los pobres.
  • Se implica con ternura en la realidad humana del mismo modo que lo haría un padre y una madre con sus hijos (cf Jr 31,20).
  • El término usado Biblia para la misericordia de Dios remite al seno materno:
  • Al amor de una madre con sus hijos; esos que siempre amará, en cualquier circunstancia y pase lo que pase, porque son el fruto de su vientre.
  • Así es el amor que Dios tiene a todos sus hijos, especialmente a los miembros del pueblo que ha engendrado y que quiere criar y educar: se conmueve en sus entrañas y se estremece de compasión ante su fragilidad e infidelidad (cf Os 11,8).
  • Y, sin embargo, Él es misericordioso con todos, ama a todos los pueblos y es cariñoso con todas las criaturas (cf Sal 144.8-9).

III.- CRISTO, ENCARNA LA MISERICORDIA DEL PADRE:

  • La manifestación más alta y consumada de la misericordia se encuentra en el Verbo encarnado. Él revela el rostro del Padre rico en misericordia, «no sólo habla de ella y la explica usando semejanzas y parábolas, sino que además, y ante todo, él mismo la encarna y personifica» (Dives in misericordia, 2):
  • Jesús de Nazaret, con sus palabras, sus gestos y con toda su persona (Dei Verbum, 4) revela la misericordia de Dios.
  • Tiene entrañas de misericordia…, late con el corazón de Dios.
  • Tiene una manera de ser misericordiosa…, es el vivo retrato de su Padre.
  • Tiene una manera de actuar misericordiosa…, que acredita ser Hijo de su Padre.
  • El gran signo de la misericordia de Dios es su muerte en la Cruz.
  • Después de su resurrección, Jesús encomienda a sus Apóstoles el anuncio de este amor hasta los confines del mundo.

IV.- LA IGLESIA TESTIGO DE LA MISERICORDIA:

  • La Iglesia vive encendida en el amor de Dios:
    • Vive experimentando su amor, sintiéndose amada, “arrebatada” por el amor de Dios… hasta llegar a la locura de amor, hasta vivir una comunión total de vida y amor.
    • Lo cual se traduce en una vida llena, feliz, vivida en el amor y en la alegría…
    • Y desemboca en el agradecimiento, en la fidelidad al amor divino, al amor primero. Lo nuestro siempre es respuesta agradecida:
      • Sólo así se llega a tener una disponibilidad y fidelidad total y absoluta.
      • Sólo así se llega a dar la vida por amor.
  • La Iglesia siente la urgencia misionera porque se instala en ella el corazón de Dios, la capacidad le viene de Dios (cf 1Jn 4,7), esa manera de amar es sobrenatural:
    • Para amar según Dios es necesario vivir en Él y de Él (cf Jn 15,1ss): Dios es la primera “casa” del hombre, y sólo quien vive en Él arde con un fuego de caridad divina en grado de “incendiar” el mundo.
    • De ahí brota la manera de ser, las entrañas de misericordia, la sensibilidad evangélica, hace que nuestra vida sea una ofrenda gratuita, un signo de su bondad (cf MV, 3).
  • La Iglesia es, en medio de la humanidad, discípula y misionera de la misericordia:
  • La primera comunidad que vive de la misericordia de Cristo: siempre se siente mirada y elegida por Él con amor misericordioso.
  • Y la que se inspira en este amor para el estilo de su mandato, vive de él y lo da a conocer a la gente en un diálogo respetuoso con todas las culturas y convicciones religiosas.
  • La auténtica solicitud misionera se encuentra unida a la fidelidad a la misericordia divina:
  • De aquí toma fuerza la disponibilidad para realizar obras de promoción humana y espiritual, que testimonian que la misericordia, es y sigue siendo la fuerza de la misión.
  • Único criterio según el cual todo debe hacerse y no hacerse, cambiarse o no.
  • Es el principio que debe dirigir toda acción y el fin al que debe tender.

 

V.- LOS MISIONEROS, TESTIGOS DE ESTE AMOR DE MISERICORDIA:

  • Toman la iniciativa y se involucran, sobre todo, en el cuidado de la vida, haciendo que ésta sea posible:
  • Ante la violencia directa contra ella:
  • Aborto, eutanasia, pena de muerte, “imposición” de controles de natalidad…
  • Guerra, comercio de armas, carrera de arsenales, terrorismo, violencia…
  • Ante situaciones límite: hambre, falta de vivienda, de asistencia médica, explotación laboral infantil, opresión, persecución, refugiados… La legión de desheredados
  • Acompañando paciente y respetuosamente a su pueblo en su crecimiento integral, haciendo posible que la vida sea más digna:
  • Iniciando la evangelización con la actividad educativa: orfanatos, guarderías, escuelas, centros formativos, promoción de la mujer, institutos…
  • Con un desarrollo integral: educación, asistencia médica, derechos humanos…
  • Con un compromiso político donde la temática se hace demasiado larga: el derecho a la familia, a una vivienda digna, a la libertad religiosa, etc., etc.
  • Cuidando y madurando los frutos iniciales, educando la fe, celebrándola, haciendo que la vida sea divina, construyendo el Reino, la civilización del amor:
  • Todos los pueblos y culturas tienen el derecho de recibir el mensaje de la salvación, que es don de Dios para todos. Más necesario si tenemos en cuenta las injusticias, guerras…
  • El mandato evangélico no está agotado, compete a todos, en los escenarios y desafíos actuales, estamos llamados a una nueva «salida» (EG, 20).
  • Haciendo discípulos de Jesús, bautizando y enseñando todo lo mandado, sobre todo el mandamiento del amor, con actividades en bien de los demás.
  • Elevando al hombre a la condición de hijo de Dios e integrándolo en la Iglesia.
  • Descubriendo una esperanza cierta de vida eterna, la realización del Designio de Dios.

VI.- SE NOS INVITA A VIVIR EN PROFUNDIDAD EL OCTUBRE MISIONERO:

  • Orar pidiendo entrañas de misericordia:
  • Pedir tener los sentimientos de Cristo (cf Flp 2,5).
  • Necesidad de un corazón nuevo, el corazón de Dios
  • Sintonizar con los que sufren por la evangelización:
  • Con las graves y sangrantes dificultades externas: pobreza, guerra, explotación.
  • Con las dolorosas dificultades internas: secularismo, división, apatía, indiferencia…
  • Con la globalización del secularismo, materialismo, consumismo…
  • Colaborar con las Obras de Misericordia Corporales:
  • Realizar la misión universal que tiene el hombre por su dignidad de persona.
  • Desde la encarnación de Dios, para nosotros, con valor sacramental.
  • Colaborar con las Obras de Misericordia Espirituales:
  • Responde al Mandato Misionero, al programa evangelizador.
  • Debiendo abarcar la triple dimensión: geográfica, social y cultural.
  • Hasta que la salvación sea universal y total, hasta que Cristo sea todo en todo y en todos.

cropped-misiones1-1.jpg