MENSUARIO MISIONERO-OCTUBRE2016

DOMUND-2016

23 de Octubre

“SAL DE TU TIERRA”

Mensuario 2016

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Todos somos llamados a esta nueva «salida» misionera. Cada cristiano y cada comunidad discernirá cuál es el camino que el Señor le pide, pero todos somos invitados a aceptar este llamado: salir de la propia comodidad y atreverse a llegar a todas las periferias que necesitan la luz del Evangelio (Evangelii gaudium, 20)

 

SEMANA DE ORACIÓN POR LAS MISIONES

Día 2.- DOMINGO XXVII del T.O. Comenzamos el Octubre Misionero dentro del Jubileo de la Misericordia. Con el lema “Sal de tu tierra”, se quiere expresar que “la salida misionera es el paradigma de toda obra de la Iglesia” (Eg, 15), que ella se siente llamada a salir de de todas sus seguridades, incluso de sí misma, para ponerse en camino y dejar el protagonismo al Señor.

La Iglesia ha experimentado que el Señor la ha primereado en el amor (cf 1Jn 4,10). Por eso entiende la llamada: “Sal de tu tierra”. Ella sabe y debe adelantarse, tomar la iniciativa sin miedo, salir al encuentro, buscar a los lejanos y llegar a los cruces de los caminos para invitar a los excluidos.

La Iglesia está llamada a ser testigo veraz de la misericordia de Dios. Desde el corazón de la Trinidad, desde la intimidad más profunda del misterio de Dios, brota y corre sin parar el gran río de la misericordia. Esta fuente nunca podrá agotarse, sin importar cuántos sean los que a ella se acerquen. Cada vez que alguien tenga necesidad podrá venir a ella, porque la misericordia de Dios no tiene fin.

Dediquemos esta primera semana del Octubre Misionero a orar por las misiones. Una oración humilde, confiada y perseverante. La oración es nuestra riqueza. Se necesita a Dios «no se nos ha dado otro nombre que pueda salvarnos» (Hch 4,12).

 

Día 3.- En el día de san Francisco de Borja, admirable por su impulso a las misiones, vamos a pedirle al Señor que nos comunique el Espíritu de santidad que movió a San Francisco, para que nos libere de vivir sirviendo a lo que termina defraudándonos y esclavizándonos, y nos haga vivir al servicio de Dios en los pobres y pequeños de la vida, atenderlos en sus necesidades y preocuparnos de dejarlos cubiertos en sus necesidades.

 

Día 4.-  Celebramos hoy la memoria de san Francisco de Asís. Tras su conversión renunció a sus bienes y se entregó de lleno a Dios. Abrazó la pobreza y vivió una vida evangélica, predicando a todos el amor de Dios. Es el amor de Dios el que nos hace vivir en una actitud permanente de confianza, generosidad, audacia, gratitud, alabanza… Cristo se hace protagonista de nuestra propia vida.

 

Día 5.- Presentamos en este día de Acción de gracias y de Petición nuestra gratitud a Dios Padre por los signos de vida, de solidaridad, de comunión universal que aparecen en nuestra humanidad, a la par que pedimos que terminen los signos de muerte que también emergen. Damos gracias por la primicia de una nueva humanidad que surge, y pedimos para que sepamos enterrar el hombre viejo orgulloso, egoísta y destructor que aún perdura.

 

Día 6.- Hoy, día de san Bruno, presbítero y maestro en teología, nacido en Colonia (Alemania) en el siglo XI, fundador de los Cartujos, queremos orar por nuestros misioneros. Ellos tratan de vivir la misma vida de Jesús en los países más pobres y que generalmente no conocen a Jesús. Oremos para que vivan a la altura de su vocación de servidores de la vida.

 

Día 7.- Hoy celebramos la ad­vocación de Nuestra Señora del Rosario. María es modelo, tipo, ideal, preludio, profecía… de la Iglesia disponible, en permanente actitud de salida, misionera. Ella nos enseña a captar la voluntad de Dios y encarnarla, a saber guar­dar en el corazón todo lo que no entiende y seguir en el servicio humilde encomendado por el Señor, a llegar hasta los pies de la Cruz en la respuesta de amor, a colaborar con todo su ser a la redención del mundo…

 

Día 8.- La Liturgia de la Palabra de hoy proclama dichosos a los que escuchan la Palabra de Dios y la cumplen; a los que se la creen y acogen la declaración de amor de Dios, y se entregan de manera radical a su Proyecto salvífico; a los que se convierten en testigos de esa manera de amar y de ser; a los misioneros del amor de Dios a la humanidad y de su reino ya iniciado.

 

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SEMANA DEL SACRIFICIO Y DOLOR COMPARTIDOS

Día 9.- DOMINGO XXVIII del T.O. Con el lema “Sal de tu tierra”, el Domund urge que la Iglesia se involucre y abra el corazón a cuantos viven en las más contradictorias periferias existenciales. ¡Cuántas situaciones de precariedad y sufrimiento existen en el mundo hoy! Cuántas heridas sellan la carne de muchos que no tienen voz porque su grito se ha debilitado y silenciado a causa de la indiferencia de los pueblos ricos.

La Iglesia se mete con obras y gestos en la vida cotidiana de los demás: achica distancias, se abaja hasta la humillación si es necesario, y asume la vida humana tocando la carne sufriente de Cristo en el pueblo. Los evangelizadores tienen así «olor a oveja», y éstas escuchan su voz.

El Domund pide a la Iglesia que se involucre y cure las heridas, las alivie con el óleo de la consolación, las venda con la misericordia y las cure con la solidaridad y la debida atención. No caigamos en la indiferencia que humilla, en la habitualidad que anestesia el ánimo e impide descubrir la novedad, en el cinismo que destruye. Que su grito se vuelva el nuestro y juntos podamos romper la barrera de la indiferencia que suele reinar campante para esconder la hipocresía y el egoísmo.

Vivamos durante esta semana abriendo los ojos a los inmensos campos de refugiados, niños abandonados, hambre y a la famélica legión de desheredados de la tierra que esperan encontrar eco en nuestro corazón.

Día 10.- Hoy, memoria de Santo Tomás de Villanueva, nos planteamos la sabiduría de la cruz, que a los ojos de los hombres es escándalo o absurdo, pero a los ojos de Dios es salvación. En la cruz Cristo ha alcanzado y realizado con toda plenitud su misión: cumplir la voluntad del Padre y a la vez realizarse a sí mismo. En la debilidad manifestó su poder, y en la humillación toda su grandeza mesiánica.

Día 11.- Hoy memoria de Santa Soledad Torres Acosta, fundadora de un instituto de religiosas dedicadas a la asistencia de los enfermos, le pedimos al Señor que completemos lo que falta a la pasión de Cristo cooperando a la salvación de los hermanos, conservando en nuestros propios sufri­mientos una especialísima parte del tesoro de la redención del mundo y podamos compartir este tesoro con los demás.

Día 12.- Hoy, día de la Virgen del Pilar nos planteamos cómo a la luz del incomparable ejemplo de Cristo, reflejado con singular evidencia en la vida de su Madre, el Evangelio del sufrimiento, a través de la experiencia y la palabra de los Apóstoles, se convierte en fuente inagotable para las generaciones siempre nuevas que se suceden en la historia de la Iglesia. Es la revelación de la fuerza salvadora y del significado salvífico del sufrimiento en la misión y vocación de la Iglesia.

Día 13.- Celebramos la memoria de los santos mártires cordobeses Fausto, Genaro y Marcial, tres testigos de la caridad de Cristo, jóvenes que fueron horriblemente atormentados por no querer revelar el número de cristianos de la ciudad. Para amar según Dios es necesario vivir en Él y de Él, ungidos por el Espíritu Santo, pues Dios es la primera “casa” del hombre, y sólo quien vive en Él arde con un fuego de caridad divina capaz de “incendiar” el mundo.

Día 14.- Hoy, día de San Calixto I, Papa y mártir, se nos invita a contemplar a Cristo en la cruz, y a aprender a hacer del sufrimiento una pascua liberadora. “La humillación y el fracaso aceptados, el pequeño fracaso de cada día, la pequeña humillación de cada momento: ésta es nuestra Pascua, porque son participación de la muerte de Jesús y, por esta razón, de su resurrección”. “Cristo al mismo tiempo nos ha enseñado a hacer el bien con el sufrimiento y a hacer el bien a quien sufre” (Salvifici doloris, 30)

     Día 15.- Celebramos la fiesta de santa Teresa de Ávila. Su divisa fue: «O sufrir o morir». Es la respuesta a la llamada de amor, haciéndose disponibilidad plena para amarle y hacerle amar. Es un “sí” que quiere ser total y para siempre, que se mantiene y se estrena continuamente en el diálogo de amor con el Señor, en la oración íntima con Cristo.

 

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SEMANA DE COOPERACIÓN ECONÓMICA

 

Día 16.- DOMINGO XXIX del T.O. Con el lema “Sal de tu tierra”, el Domund quiere que la Iglesia, salida de sí misma e involucrada en la situación de la humanidad, acompañe a ésta en todos sus procesos, por más duros y prolongados que sean.

La Iglesia, fiel al don del Señor, siempre está atenta a los frutos, porque el Señor la quiere fecunda. Ella cuida el trigo y no pierde la paz por la cizaña, cuando la ve despuntar en medio del trigo, no tiene reacciones quejosas ni alarmistas. La Iglesia siempre encuentra la manera de que la Palabra de Dios se encarne en cada situación concreta y dé frutos de vida nueva, aunque en apariencia sean imperfectos o inacabados.

La Iglesia, con la práctica de las obras de misericordia, tanto las corporales como las espirituales, acompaña a una humanidad extenuada y abandonada, poniendo amor donde no lo hay, esperanza donde reina la frustración, compañía en la soledad, luz en la tiniebla, verdad en la mentira, paciencia, perdón, oración. Sin olvidar que en base a ello vamos a ser juzgados

Hoy comenzamos la semana de la cooperación económica. Los Papas han establecido que fueran destinadas al Domund todas las ofertas que las diócesis, parroquias, comunidades religiosas, asociaciones y movimientos eclesiales de todo el mundo pudieran recibir para auxiliar a las comunidades cristianas necesitadas y para fortalecer el anuncio del Evangelio hasta los confines de la tierra.

Día 17.- Hoy, día de San Ignacio de Antioquia, nos planteamos cómo “las misiones no piden solamente ayuda, sino compartir el anuncio y la caridad para con los pobres. Todo lo que hemos recibido de Dios –tanto la vida como los bienes materiales– no es nuestro sino que nos ha sido dado para usarlo. La generosidad en el dar debe estar siempre iluminada e inspirada por la fe: entonces sí que hay más alegría en dar que en recibir” (Rmi  81)

Día 18.- Hoy en la fiesta de san Lucas, la Liturgia de la Palabra nos presenta el programa de la misión de Cristo: es universal, compete a toda la Iglesia, es don y gracia del Señor, siendo conscientes de su dificultad, se debe vivir en disponibilidad y austeridad, deseando la paz, viviendo la hospitalidad, contando con el posible rechazo, y proclamando la cercanía del Reino de Dios.

Día 19.- Conmemoramos hoy a san Pedro de Alcántara, presbítero franciscano, a varios mártires misioneros de la Compañía de Jesús, y a san Pablo de la Cruz, sacerdote. Todos ellos vivieron la misión de anunciar, también a los gentiles, la insondable riqueza que es Cristo, y mostrar a todos cómo se cumple el misterioso plan de salvación universal de Dios que Dios ha puesto en nuestras manos.

Día 20.- Frecuentemente la misión reviste características de virtud heroica, especialmente por la fortaleza, perseverancia y paciencia ilimitada, al no constatar el fruto inmediato o al llegar a ver obras apostólicas que costaron grandes sudores y que se han venido abajo. La fuente de esa manera de amar está en Dios, y el amor debe ser nuestra raíz y cimiento; así llegaremos a nuestra plenitud, según la plenitud total de Dios.

Día 21.- La Iglesia busca una globalización humana, donde se mire las múltiples caras de la pobreza: los enfermos, los niños mal nutridos, los abandonados de la calle, los refugiados, los desplazados y los emigrados. Así como los campesinos expoliados, los excluidos por analfabetismo y falta de trabajo digno, los violentados en sus derechos humanos, los enfermos de Sida… Debemos tomar conciencia de la necesidad de una nueva evangelización, todos somos llamados a la corresponsabilidad misionera, a dar a conocer a Dios que es amor.

Día 22.- Hoy nos queremos plantear cómo los bienes de la tierra están injustamente repartidos entre los hombres. La pobreza afecta a millones de personas. La ruptura entre los que tienen y los que carecen de lo necesario es cada día más grande y lacerante. Situación que afecta dramáticamente a los más indefensos, especialmente a los niños, que mueren de hambre o que carecen de los recursos necesarios para poder alcanzar una digna madurez personal. Cristo nos llama y nos capacita para construir su Reino de amor, la esperanza está condicionada a nuestra conversión.

 

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SEMANA DE LAS VOCACIONES MISIONERAS

Día 23.- DOMINGO XXX del T.O.: «DOMUND». Con el lema “Sal de tu tierra”, se le recuerda a la Iglesia cómo el Señor la ha llamado a vivir en salida, involucrada en la búsqueda de las periferias sociales, culturales y existenciales, para dar frutos de amor, para generar obras de misericordia de manera integral, donde nada humano le sea ajeno, ya sea su pobreza material en todas sus expresiones, o la más grave, la espiritual, con todas sus connotaciones: dudas, ignorancia, miedo, soledad, frustraciones, amarguras…
En cada uno de estos “mis hermanos más pequeños” está presente Cristo mismo. Su carne se hace de nuevo visible como cuerpo martirizado, llagado, flagelado, desnutrido, en fuga […] para que nosotros lo reconozca-mos, lo toquemos y lo asistamos con cuidado.
Una vez más el Señor nos llama para que “salgamos de nuestra tierra” y nos involucremos en la construcción de un mundo nuevo donde reine el amor; donde la grandeza se muestre en la capacidad de hacerse pequeño, último y servidor de los demás; donde nadie llame propio a nada de lo que tiene; donde no haya marginados, ni empobrecidos, ni desgraciados; donde se haga realidad el Designio amoroso de Dios, su Reino de amor.
Iniciamos la semana de oración por las vocaciones misioneras, por los que están dispuestos a salir de la propia comodidad y atreverse a llegar a todas las periferias que necesitan la luz del Evangelio (Eg, 20).

Día 24.- Conmemoramos a san Antonio María Claret, fundador de la Congregación de Misioneros Hijos del Inmaculado Corazón de María, y en Córdoba celebramos a san Rafael, Custodio de la ciudad. Hoy se nos invita a tomar conciencia de que solo nos santificamos con el ejercicio del amor, que el culto verdadero consiste en hacer presente a los hombres la salvación. Se nos invita a vivir en el amor como Cristo: como perdón, ofrenda y alabanza a Dios; y a ser luz, con los frutos de la bondad, justicia y verdad.

Día 25.– Todos estamos invitados a salir como discípulos misione-ros, ofreciendo cada uno sus propios talentos, su creatividad, su sabiduría y experiencia en llevar el mensaje de la ternura y de la compasión de Dios a toda la familia humana. Conscientes de que el Reino tiene en sí un vigor y fuerza transformante, su maduración es lenta, pero va venciendo al mal, va triunfando en el corazón a pesar de las oposiciones.

Día 26.– En virtud del mandato misionero, la Iglesia se interesa por los que no conocen el Evangelio, porque quiere que todos se salven y expe-rimenten el amor del Señor. Ella “tiene la misión de anunciar la misericordia de Dios, corazón palpitante del Evangelio” (Mv, 12), y de proclamarla por todo el mundo, hasta que llegue a toda mujer, hombre, anciano, joven y niño. Pues la puerta de la salvación está en la obediencia a la misericordia de Dios; es lo que posibilita la comunión, con el precio incluso de la muerte.

Día 27.- Todo cristiano es llamado por el Padre a la misión evangelizadora de la Iglesia, continuación histórica de la misión de Jesús. La comunidad cristiana necesita que de su seno surjan seglares que se dediquen al servicio del Evangelio en la actividad misionera “ad gentes”. Habría que crear un clima vocacional en las comunidades para que el entusiasmo por las actividades de la Iglesia misionera y la insistente petición al Dueño de la mies hagan germinar las semillas vocacionales.

Día 28.– Celebramos la fiesta de los Santos Apóstoles Simón y Judas, llamados por Jesús para que estuvieran con Él y para que “como Él” anunciaran por todo el mundo la Buena Nueva de que Dios se ha hecho presente entre los hombres para darles una vida nueva. Somos el pueblo de Dios, su familia, templo consagrado al Señor, morada de Dios por el Espíritu; llamados a universalizar y completar la misión de amor: convocar, integrar en la comunión de vida, que la salvación de Dios llegue a todo y a todos.

Día 29.– La Iglesia universal, que se realiza en cada una de las Iglesias particulares, ha de tener una clara conciencia de que su razón de ser es evangelizar, llevar a todos los hombres la vida nueva que es Cristo. Vamos a pedirle al Señor que no falten en la Iglesia personas que bajo el impulso del amor se ofrezcan para ser misioneros en todos los lugares de la tierra y “anuncien plenamente el designio de Dios” (Hch 20,27). Ojalá el Señor suscite vocaciones misioneras de entre nuestra juventud.

 

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