MENSUARIO   2018

MENSUARIO   2018

CAMBIA EL MUNDO

DOMUND 2018 21 DE OCTUBRE

 

 

 

 

         Junto a los jóvenes, llevemos el Evangelio a todos. La vida es una misión. Cada hombre y mujer es una misión, y esta es la razón por la que se encuentra viviendo en la tierra. Vivir con alegría la propia responsabilidad ante el mundo es un gran desafío.

(Del Mensaje del Papa Francisco para la Jornada Mundial de las Misiones)

SEMANA DE ORACIÓN POR LAS MISIONES

 

 

Día 30.            Domingo XXVI del T.O. El próximo 21 de octubre celebraremos el DOMUND, que este año nos hace una indicación apremiante “cambia el mundo”. La misión -nos dice el Papa en su Mensaje- es propia de corazones jóvenes que contribuyen “al crecimiento cultural y humano de tanta gente sedienta de Verdad”.

Estamos, pues, invitados a llevar el Evangelio a todos los que no conocen a Dios. Si anunciamos la Buena Noticia y contribuimos a formar una sociedad más justa y fraterna, el mundo cambiará. Pongamos nuestro pequeño grano de arena para que esto ocurra y Dios sea conocido en toda la Tierra.

La misión, vivida con el Evangelio en la mano, transforma el miedo en valentía, la oscuridad en luz, la venganza en unión, y, a quien está prostrado en el camino, lo levanta y lo ayuda a caminar con dignidad. Hagámoslo unidos a los misioneros, a quienes tenemos muy presentes en nuestra celebración.

Vamos a propiciar la oración personal y comunitaria por la vida y acción evangelizadora de la Iglesia en las misiones, por sus dificultades, problemas e ilusiones. Vamos a potenciar, muy especialmente, el Rosario Misionero.

Día 1. Hoy es el día de santa Teresa del Niño Jesús, patrona de las misiones y de los enfermos misioneros. Ella decía: «Oh Jesús, amor mío, por fin he encontrado mi vocación: en el corazón de la Iglesia, yo seré el amor». Vivió y murió ofreciendo su vida por la salvación de las almas y el incremento de la Iglesia. Si todo en la vida es cuestión de amor, vamos a pedirle al Señor que nuestros misioneros “beban” del corazón de Cristo la capacidad divina de amar.

Día 2. Celebramos hoy a los santos Ángeles Custodios, protectores de los hombres y de los pueblos. Son espíritus en servicio activo, que Dios envía como ayuda para que estemos siempre defendidos por su protección y gocemos eternamente de su compañía. Pidámosle al Señor que envíe sus santos Ángeles para que custodien, defiendan y protejan a los misioneros en su difícil labor evangelizadora.

Día 3. Hoy, memoria de san Francisco de Borja, recordamos que el objetivo de nuestra oración es redescubrir y vivir nuestra dimensión misionera. La vida de las misiones, de ayer y de hoy, suscita descon­fianza y restricciones, amena­zas, expulsiones, secuestros, encarcelamien­tos, ataques a las instalaciones misioneras, malos tratos físicos, ahogo de la vida eclesial y asesinatos que producen mártires. Tengamos presentes en nuestras oraciones a quienes puedan necesitarlo más.

Día 4. Celebramos hoy a san Francisco de Asís, misionero por ser santo. «La santidad es un presupuesto fundamental y una condición insustituible para realizar la misión salvífica de la Iglesia» (RMi 90). La santidad se manifiesta en la misericordia, en la sensibilidad ante el sufrimiento y el dolor, en la generosidad, en un amor hasta el extremo, es la que convierte en hermano universal, en misionero. El auténtico misionero es el santo.

Día 5. En este día de Acción de Gracias y de Petición, abrimos los ojos al mundo para dar gracias por los signos de la presencia del Reino: preocupación por los más pobres, solidaridad con tercer el mundo, lucha por los derechos humanos, movimientos pacifistas, etc. También pedimos que se erradiquen la pobreza, hambre, violencia, guerra, racismo, xenofobia, y todo lo que imposibilita la civilización del amor.

Día 6. Hoy, día de San Bruno, fundador de los cartujos, consideramos el valor misionero de la oración y del sacrificio. Son los dos pilares para vencer al espíritu de secularismo y materialismo que enferma a nuestro mundo. Orar por las misiones, solidarizarse con sus sufrimientos, inmolarse por la evangelización de todos los pueblos, es un programa de vida que llena de sentido misionero las cruces y problemas del vivir diario.

 

SEMANA DEL SACRIFICIO Y DOLOR COMPARTIDOS

 

 

 

Día 7. Domingo XXVII del T.O. El lema del Domund de este año “Cambia el mundo”, quiere resaltar que el objetivo esencial de la misión no es otro que anunciar la Buena Noticia de que este mundo puede cambiar, que podemos construir una sociedad más justa y más humana, que con Jesús ha nacido la esperanza.

El mundo encontró el cambio al nacer Jesús en Belén. Dios se encarna en Jesús, se hace niño en Jesús, para que en el mundo los seres humanos tengamos una mirada limpia, gestos llenos de ternura y palabras esperanzadoras; en definitiva, para que el mundo progrese según el plan amoroso de Dios. Y la Iglesia prolonga esa misión de cambiar el mundo: “Yo soy una misión en esta Tierra, y para esto estoy en este mundo” (Eg 273)

En la semana dedicada al valor evangelizador del sacrificio y del dolor aceptados, hacemos nuestra la invitación del Cardenal Tomasek: «Hemos de trabajar por el reino de Dios, lo cual es mucho; pero es más todavía orar por el reino de Dios; hemos de sufrir con Cristo crucificado a favor del reino de Dios. ¡Eso sí que es todo!».

Día 8. Los pobres del Tercer Mundo esperan misioneros que, actualizando al Buen Samaritano, les ayuden a crecer en la dimensión más básica de la vida: en lo asistencial. Ellos viven en la más extrema pobreza, sufren los azotes de la guerra, carecen de la más mínima asistencia sanitaria; son la famélica legión de los desheredados de la vida. El Primer Mundo, consumista y hedonista, no puede cerrar los ojos ni los oídos, debe ser solidario.

Día 9. Hoy es san Dionisio, mártir, y san Juan Leonardi, presbítero, precursor de la Congregación de la Propagación de la fe, quien sintió sobre sí la urgencia del Espíritu, la fuerza que nos lleva a la misión. La misma urgencia y fuerza que llevó a Jesucristo. No hay más que una época, la de Cristo, que se prolonga en nosotros hoy. Todo ello constituye la base para el optimismo a la hora de realizar la misión: contamos con la fuerza del Espíritu, la que tuvo Jesús.

Día 10. Hoy, memoria de Santo Tomás de Villanueva, arzobispo de Valencia en el siglo XVI, nos planteamos la sabiduría de la cruz, que a los ojos de los hombres es escándalo o absurdo, pero a los ojos de Dios es salvación. En la cruz Cristo ha alcanzado y realizado con toda plenitud su misión: cumplir la voluntad del Padre y a la vez realizarse a sí mismo. En la debilidad manifestó su poder, y en la humillación toda su grandeza mesiánica.

Día 11. Hoy conmemoramos a Santa Soledad Torres Acosta, fundadora de un instituto dedicado a la asistencia de los enfermos. Ella nos enseña que es el amor a Cristo el que orienta nuestra vida para ser su expresión y continuar su obra. Vale la pena gastar la vida por Cristo, descubrirle, reconocerle, amarle y servirle en el enfermo y en el anciano, en el que se encuentra solo y desamparado, en el que vive necesitado de amor, compañía, servicio y cariño.

Día 12.  Hoy, día de la Virgen del Pilar nos planteamos cómo a la luz del ejemplo de Cristo, reflejado en la vida de su Madre, el Evangelio del sufrimiento, a través de la experiencia y la palabra de los Apóstoles, se convierte en fuente inagotable para las generaciones siempre nuevas que se suceden en la historia de la Iglesia. Es la revelación de la fuerza salvadora y del significado salvífico del sufrimiento en la misión y vocación de la Iglesia.

Día 13.  Celebramos hoy la memoria de los santos mártires cordobeses Fausto, Genaro y Marcial, testigos de la caridad de Cristo, a la que estamos llamados todos. Ellos supieron dar valor y eficacia a sus pobrezas, limitaciones y cruces, incluso a sus muertes. Aportaron a la Iglesia con igual decisión su acción y su pasión, convencidos del valor fecundo y redentor de todo padecimiento e inmolación.

 

SEMANA DE LA COOPERACIÓN ECONÓMICA

 

 

Día 14.   Domingo XXVIII del T.O. El lema del Domund de este año “Cambia el mundo”, quiere resaltar que el objetivo esencial de la misión no es otro que anunciar la Buena Noticia y contribuir así a construir una sociedad más justa y más fraterna. Algo en lo que estamos todos implicados.

A los misioneros se les admira por su entrega, por su dedicación a la obra evangelizadora, en lugares tan diferentes a los de origen y en situaciones, a veces, nada fáciles. Pero tienen clara su misión: colaborar -través de la Palabra de Dios y el anuncio de Jesucristo Salvador- para que las personas con quienes conviven obtengan un modo de vida de acuerdo con la dignidad que Dios quiere para sus hijos e hijas. La evangelización incluye buscar los medios necesarios para que en el mundo todos nos encontremos como en nuestra casa común. Los misioneros y misioneras se cansan, se gastan y se desgastan en el empeño.

Esta semana, pretende suscitar en las comunidades cristianas y en todos los fieles la cooperación económica, compartir los bienes con los que carecen de ellos, cambiar el mundo para hacerlo según el corazón de Dios.

Día 15. Celebramos a Santa Teresa de Jesús. Contemplativa en la acción. Ella formuló su entrega al Señor diciéndole: “Vuestra soy, para Vos nací, qué queréis, Señor, de mí”. Fue su respuesta a la llamada de amor, haciéndose disponibilidad plena para amarle y hacerle amar. Fue un “sí” que quiso ser total y para siempre, que se mantuvo y se estrenó continuamente en un diálogo de amor con el Señor, en su oración íntima con Cristo.

Día 16. Conmemoramos a santa Eduvigis, del siglo doce, resplandece por su santidad como madre educadora de siete hijos, como viuda entregada al servicio de los enfermos, y como religiosa de vida contemplativa en los últimos años de su vida. También a santa Margarita María de Alacoque, religiosa de la Visitación, del siglo diecisiete. La oración y el sacrificio, vividos en todos los estados de la vida, son los pilares para vencer al espíritu de secularismo que enferma al mundo.

Día 17.            Hoy, san Ignacio de Antioquía, recordamos que «en virtud de la comunión entre las Iglesias, cada una siente la solicitud de todas las demás, se manifiestan sus propias necesidades y se comunican entre sí sus bienes» (Ag 32). Así pues, iglesias, oratorios, seminarios, centros sanitarios, leproserías, orfanatos, escuelas, etc., esperan ayuda, somos su esperanza. Hagámoslo realidad a través de nuestros misioneros.

Día 18. Hoy celebramos la fiesta de san Lucas, compañero de san Pablo en sus viajes apostólicos, y recordamos que son más de 1.000 los territorios de misión que dependen de la Congregación para la Evangelización de los Pueblos. En el Domund se toma conciencia de que son muchos los que todavía no conocen a Cristo y de las grandes necesidades materiales que tienen. Aunque estemos en el tercer milenio, la misión debe considerarse todavía en sus comienzos.

Día 19. Conmemoramos hoy a san Pedro de Alcántara, presbítero franciscano, a varios mártires misioneros de la Compañía de Jesús, y a san Pablo de la Cruz, sacerdote. Todos ellos vivieron la misión de anunciar, también a los gentiles, la insondable riqueza que es Cristo, y mostrar a todos cómo se cumple el misterioso plan de salvación universal de Dios que Dios ha puesto en nuestras manos.

Día 20. La Iglesia misionera da lo que recibe, distribuye a los pobres lo que sus hijos más pudientes en recursos materiales ponen generosamente a su disposición. La Iglesia agradece de corazón a quienes dan con sacrificio para la obra misionera, pues sus renuncias y su participación son indispensables para construir la Iglesia y testimoniar la caridad (Rmi 81).

 

SEMANA DE LAS VOCACIONES MISIONERAS

 

Día 21.   Domingo XXIX del T.O. ‑DOMUND‑

La transmisión de la fe -nos dice el Papa Francisco en su Mensaje-, corazón de la misión de la Iglesia, se realiza por el “contagio” del amor, en el que la alegría y el entusiasmo expresan el descubrimiento del sentido y la plenitud de la vida. La propagación de la fe por atracción exige corazones abiertos, dilatados por el amor. Y esa expansión crea el encuentro, el testimonio, el anuncio; produce la participación en la caridad con todos los que están alejados de la fe y se muestran ante ella indiferentes, a veces opuestos y contrarios.

“Cambia el mundo”, todos estamos implicados en la obra misionera de la Iglesia. Tú eres una misión… para iluminar, bendecir, vivificar, levantar, sanar, liberar… “Nadie es tan pobre -nos dice el Papa- que no pueda dar lo que tiene, y antes incluso lo que es. Nunca pienses que no tienes nada que aportar o que no le haces falta a nadie. Le haces falta a mucha gente y esto piénsalo. Cada uno de vosotros piénselo en su corazón: ‘Yo le hago falta a mucha gente”.

Comenzamos la semana dedicada a orar por las vocaciones misioneras. El objetivo es interpelar a nuestras comunidades para que en su seno promuevan las vocaciones específicamente misioneras.

Día 22. La Iglesia pretende buscar una globalización con un rostro más humano, donde se mire las múltiples caras de la pobreza, con sus personas enfermas por falta de agua, niños mal nutridos, los abandonados de la calle, los refugiados, los desplazados y emigrados. Así como la de los campesinos expoliados de la tierra, los excluidos por analfabetismo y la falta de trabajo digno, los violentados en sus derechos humanos, los enfermos de Sida…

Día 23. Conmemoramos a san Juan de Capistrano, presbítero, religioso, del siglo XV. Su testimonio nos recuerda que «la misericordia es la viga maestra que sostiene la vida de la Iglesia. Todo en su acción pastoral debería estar revestido por la ternura con la que se dirige a los creyentes; nada en su anuncio y en su testimonio hacia el mundo puede carecer de misericordia (Eg 24)».

Día 24. Conmemoramos a san Antonio María Claret, del siglo XIX. En Córdoba celebramos a san Rafael, Custodio de la ciudad. Hoy se nos invita a tomar conciencia de que solo nos santificamos con el ejercicio del amor, que el culto verdadero consiste en hacer presente a los hombres la salvación. Se nos invita a vivir en el amor como Cristo: como perdón, ofrenda y alabanza a Dios; y a ser luz, con los frutos de la bondad, justicia y verdad.

Día 25. «Cada hombre y mujer es una misión, y esta es la razón por la que se encuentra viviendo en la tierra. Ser “atraídos” y ser “enviados” son los dos movimientos que nuestro corazón, sobre todo cuando es joven en edad, siente como fuerzas interiores del amor que prometen un futuro e impulsan hacia adelante nuestra existencia. Nadie mejor que los jóvenes, percibe cómo la vida sorprende y atrae. Vivir con alegría la propia responsabilidad ante el mundo es un gran desafío» (Del Mensaje del Papa para el Domund).

Día 26. En virtud del mandato misionero, la Iglesia se interesa por los que no conocen el Evangelio, porque quiere que todos se salven y experimenten el amor del Señor. Ella tiene la misión de anunciar la misericordia de Dios y de proclamarla por todo el mundo. Pues la puerta de la salvación está en la obediencia a la misericordia de Dios; es lo que posibilita la comunión, con el precio incluso de la muerte.

Día 27. Todo cristiano es llamado por el Padre a la misión evangelizadora de la Iglesia. La comunidad cristiana necesita que de su seno surjan seglares que se dediquen a la actividad misionera “ad gentes”. Habría que crear un clima vocacional en las comunidades para que el entusiasmo por las actividades de la Iglesia misionera y la insistente petición al Dueño de la mies hagan germinar las semillas vocacio­nales.