243.-

      Brescia (ITALIA)

Querida Eugenia:

   Pamplonesa, espero que te habrás mejorado de tu enfermedad. Me alegra saber que eres una persona que sabe dialogar. ¡Ay que ver cómo te quieren! Espero que ya habrás hablado bastante con tu sobrina, que ha ido a cuidarte, desde la otra ciudad en que vive; diálogo familiar, pues. Ha dejado su trabajo y se ha ido para estar contigo y con su madre. Dice que en vuestra familia todo se comunica.

Yo, en cambio, no he vivido así y tampoco ahora. Hay una distancia, con algunos miembros, como dice un pariente, que será difícil salvarla, porque hay poco trato.

¡Te deseo todo lo mejor, como espero que tú lo querrás para mí! Rezaré por ti, ¡adelante con ese diálogo tan bueno!

Te quiere, tu amiga

Amparo Vicenta Matilde

 

dmapro@telefonica.net

 

 244.-

Alcazaba, conjunto monumental de Granada (Andalucía)

Querida Germana:

   He vuelto a leer en un artículo: la carta tiene estética e intimidad. En las cartas, muchas veces, es donde se expresan los sentimientos, y lo que no se diría de otra manera. Lo he dicho más de una vez. De ello carece el fax, por ejemplo. Las cartas tienen la permanencia que no tienen los teléfonos. Ayer mismo recibí una carta de Patras en Grecia, una mujer desconsolada unas veces, más animada otras. Podría contarte amiga piamontesa que en esa carta hay una gran confianza e intimidad incluso. Si quieres te hablaré de esa mujer joven. Por ahora reza por ella.

Te quiere, tu amiga

Amparo Vicenta Matilde

 

dmapro@telefonica.net

245.-

Viaje en tren de Barcelona a Oviedo (Asturias)

Querido Genar:

   Una joven me decía que le interesaba la Historia, como cultura, como saber algo. Pero, tú amigo mío catalán, sabes que eso no es la “cultura”. El término es mucho más amplio. Podría detenerme a especificarte ahora, pero pienso que lo que tú deseas es saber en qué cultura me he movido, en estos últimos años, entre qué gentes he vivido. ¡Vamos a ello! Te lo diré muy pronto cuando nos veamos.

Te quiere

Amparo Vicenta Matilde

 

dmapro@telefonica.net

 

 246.-

I Becchi, Iglesia (ITALIA)

Querido Aurelio:

   Maltés amigo, sólo conozco a una Aurelia, los dos sois buenas personas. ¿Cómo está tu hermano?

Para ambos hablar de Cristo será más que un deber un honor ¿no? Para mí así lo considero. Y, ¿no crees que hace mucha falta? No sólo a los que nunca han oído hablar de Él, sino incluso a quienes se dan de conocedores y, lo han olvidado o bien se ha vuelto para ellos un extraño.

¿Qué piensas tú sobre esto?

Tu amiga 

Amparo Vicenta Matilde

 

dmapro@telefonica.net

 

 247.-

Cementerio de Ropollo Castello (ITALIA)

Querido Siro:

   Tu historia, la que Dios ha querido, para salvarte, para tu bien, parece algo imposible, a veces, ¿por qué me pasa eso? te habrás interrogado. Es indicio de que piensas, reflexionas, tú no ves sino un aspecto. Dios que es Padre que te quiere, te hará ver, en el momento oportuno ¡cuánto te ha beneficiado ese revés! Recuérdalo. Tu amiga

Amparo Vicenta Matilde

 

dmapro@telefonica.net

 

 248.-

Guadalquivir, a orillas del río (Andalucía)

Querida Mª Pilar:

      "Eres muy ‘entradora’ - decimos los americanos" -. Así me decía mi interlocutora M.N., "sabes entrar enseguida. ¡Quién sabe si Dios quiere que ahí en donde estás hagas ese papel de acoger!" Si se equivocaba o no, yo lo ignoro. Sólo sé, amiga, que me gustó mucho.

Creo que a ti también te gusta ser acogedora.

 

Amparo Vicenta Matilde

 

dmapro@telefonica.net

 

 249.-

Casa de Torre Annunziata (ITALIA)

Querida Jeannette S.:

   Función de la carta, de la escritura. Leo: “El primer interlocutor de la escritura es uno mismo”, por eso releo cuando escribo, corrijo si veo que no ha quedado bien expresado mi pensamiento, que mi idea puede diluirse en la incomprensión del otro puesto que ni yo misma comprendo bien qué es lo que he querido expresar. Y, al corregir, me siento mejor. Creo que te pasa igual a ti ¿verdad?

Te quiere, tu amiga

 

Amparo Vicenta Matilde

 

dmapro@telefonica.net

 

 

 250.-

El Prat de Llobregat (Barcelona)

Querida Elvira:

   “Contestar por teléfono”. Decía una oyente por la radio: “Eso me da rabia”, refiriéndose a cuando le responden a una carta así, por teléfono. Porque le gusta más recibir una carta. Yo creo que la carta es íntima, puedes leerla una y otra vez y considerar lo que te comunican. Cada vez que se recibe una carta se renueva una amistad, aunque la persona esté lejana. Hace unos minutos he leído una carta en la que me dedican una poesía llena de adjetivos calificativos estupendos, lo cual me hará hacer un examen de conciencia profundo para hacer que sean realidad. Y la persona que escribe está ahora en silla de ruedas y casi imposibilitada hasta del habla, sin embargo piensa en los demás para alegrarles. ¡Eso es estupendo! ¿Qué opinas tú aragonesa?

Con cariño 

Amparo Vicenta Matilde

 

dmapro@telefonica.net

 

 251.-

Ezcaray (La Rioja)

Querida Rannia:

   “Mi red de comunicación con los jóvenes” ese podría ser tu lema, porque a los dos que tienes en casa, quince y diecisiete años, les vendrá bien que tú, amiga mía griega políglota, desde tu posición, como madre, puedas llegar a una forma de comunicación estupenda. Además tú eres una joven también.

Te quiere tu amiga

Amparo Vicenta Matilde

 

dmapro@telefonica.net

 

 252.-

I Becchi (ITALIA)

Querido Juan Mª A.:

   “El sistema cerrado se ha perdido”. A través de Internet va abierta la comunicación. Aunque yo pienso que nunca se acabará la intimidad aunque las redes informáticas adelanten muchísimo. ¿No crees vascuence amigo?

Un pensamiento contrario es éste: “La comunicación íntima se va perdiendo”. ¡Bueno! en un aspecto sí, pero la carta es testimonio de la primera afirmación. Escribe Alejandro Gándara: “Lo decías con la escritura. Lo hecho para durar”.

Te saluda tu compañera de “peregrinación”.

Amparo Vicenta Matilde

 

dmapro@telefonica.net