MISIÓN AD GENTES: 2008-2009

 

La misión triunfa en la cruz

27/Junio/2010

 

   

    Frente a la relación tan abundante, fuerte y dura, de los padecimientos que tienen que arrostrar los heraldos del Evangelio; frente a tantas noticias de persecuciones, encarcelamientos, torturas y vejaciones hasta la muerte, de nuestros misioneros ¡qué mezquina puede parecer la relación de dificultades que sentimos en nuestra evangelización, la parálisis a que nos conduce el análisis de nuestras dificultades!. Es el Papa Benedicto XVI quien nos dice: "La acción de la Iglesia sólo es creíble y eficaz en la medida en que quienes forman parte de ella están dispuestos a pagar personalmente su fidelidad a Cristo, en cualquier circunstancia. Donde falta esta disponibilidad, falta el argumento decisivo de la verdad, del que la Iglesia misma depende" (Benedicto XVI, Homilía en San Pablo Extramuros, 28.VI.2007).

    Hay una curiosa relación entre la presencia prometida de Cristo -"yo estoy con vosotros"- y la eficacia de la cruz. No se puede predicar y transmitir el Evangelio sin estar dispuestos a dar algo de uno mismo. El triunfo de Cristo fue en la Cruz. Y el triunfo de la caridad es también en la cruz. "En cuanto a mí Dios me libre de gloriarme, si no es en la cruz de nuestro Señor Jesucristo, por la cual el mundo está crucificado para mí y yo para el mundo" (Ga 6,14).

    Con razón puede parecernos una empresa desproporcionada para nuestras débiles fuerzas humanas; ciertamente nos supera, pues nosotros nos sentimos simples "vasos de barro" (2Co 4,7). Pero podemos afrontar nuestra existencia, con sus alegrías y dolores, sostenidos por los grandes sentimientos que brotan de una vida vivida en Cristo, desde el prisma de la sabiduría de la Cruz. Si los vivimos, podremos comprender cuánta verdad encierra lo que nos dice el apóstol San Pablo: 'Yo sé bien en quién tengo puesta mi fe, y estoy convencido de que es poderoso para guardar mi depósito hasta aquél día, es decir, hasta el día definitivo (2Tm 1,12) de nuestro encuentro con Cristo juez, Salvador del mundo y de nosotros" Pero tenemos que atrevernos a pedir la ayuda de la gracia para vivir dando un testimonio más auténtico de la verdad.

 

 

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