19.- Con Jesús a Jerusalén ¡LUZ PARA EL MUNDO! -II-.

19.- Con Jesús a Jerusalén ¡LUZ PARA EL MUNDO! -II- (Domingo, 2/1/22)

Colaboración semanal en clave misionera de Don Antonio Evans Martos, Delegado misiones en Córdoba. España (curso 2021-22).

Educar para ser referencia, para ser Palabra de Dios hecha carne, para ser Luz del mundo, para ser la  revelación de la Gloria de Dios, la revelación del rostro de Dios… Ese es el reto que Dios encomienda al  Hogar de Nazaret: forjar a su Hijo, con sus sentimientos, sus criterios, su manera de ser y de obrar. Así fue reconocido por el anciano Simeón, que despedía al viejo Israel y proclamaba a quien venía a ser  Luz de las naciones y gloria de su pueblo Israel. 

Así lo anunció la profetiza Ana asegurándole a María todo el dolor y sufrimiento que ello le iba a originar…  Tendría que guardar en su corazón muchas cosas que no entendería, una espada le atravesaría el alma… Y así se inició la forja de quien asumirá que el sentido de su vida era ser la Luz del mundo, para que todo  el que le siga no camine en tinieblas, sino que tenga la luz de la vida. 

El pasaje de Jesús en el templo de Jerusalén es un símbolo de lo que va a ser la naturaleza y el sentido  de su vida, ser el Siervo de Yahvé, dibujado por el profeta Isaías y forjado en el Hogar de Nazaret: obediencia  confiada a Dios, fidelidad a su voluntad, todo con la paciencia de Dios. 

Jesucristo es, en primer lugar, el enviado del Padre: es el Amor Fontal del Padre que nos envía a su Hijo para  ser la “cara” de Dios, su vivo retrato, y la Fuente de ese Amor. 

Jesucristo es, en segundo lugar, el entregado en favor de todos los hombres: nosotros somos los que  recibimos el bien vital que ha venido a traer. Jesucristo ha venido, predicado, muerto y resucitado para nuestro  bien. 

Y Jesucristo es, en tercer lugar, el que nos muestra el talante de Dios: humilde, abnegado, comprensión, no violento… Hace lo que Dios quiere y como Dios quiere. Es el paradigma del Siervo de Yahvé en todas sus  expresiones. 

Jesús aparece como fruto del proceso educativo del Hogar de Nazaret… Lo que ha visto en su casa, en sus  padres. 

José y María sufren, no acaban de entender, pero guardan en su corazón, confían en la voluntad de Dios  y siguen forjando a Jesús en las claves de su vida: que Dios es tu padre, que tiene un proyecto contando con él, y que le capacitará siempre hasta llevarlo a plenitud… Esto es educar.

Don Antonio Evans Martos. Delegado Episcopal de Misiones en Córdoba-España.

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