23.-SIGNOS DEL OSCURECIMIENTO DE LA ESPERANZA EN LA SOCIEDAD.

23.-SIGNOS DEL OSCURECIMIENTO DE LA ESPERANZA EN LA SOCIEDAD (2-02-2025).

Colaboración semanal en clave misionera de Don Antonio Evans Martos, Delegado misiones en Córdoba. España (curso 2024-25).

 

El hombre siente dentro de sí la imborrable nostalgia de la esperanza, no puede vivir sin ella, su vida, condenada a la insignificancia, se convertiría en insoportable. Frecuentemente piensa poder saciarla con realidades efímeras y frágiles.

Así, la esperanza, reducida al ámbito intramundano cerrado a la trascendencia, se contenta con el paraíso prometido por la ciencia y la técnica, con las diversas forma de mesianismo, con la felicidad tipo hedonista, lograda a través de consumismo o aquella ilusoria y artificial de las sustancias estupefacientes, con ciertas modalidades del milenarismo, con el atractivo de las filosofías orientales, con la búsqueda de formas esotéricas de espiritualidad o con las diferentes corrientes de New Age.

Sin esperanza no podemos vivir, entonces: bajamos la guardia y nos dejamos invadir, seducir, arrastrar; perdemos la capacidad de discernimiento, de pensar, de sopesar; vivimos `llevados´ consumiendo, gozando, disfrutando… Realmente drogados, llenos de trivialidades, de frivolidades, de superficialidades…

Cuando dejamos de esperar ilusionadamente, de creer en lo que esperamos, dejamos de crecer, de tener ideales, de tener una meta, un horizonte; y ya no luchamos, nos hemos rendido, nos entregamos…

Cuando perdemos la esperanza caemos en el pecado de la presunción: nos sumergimos en el sueño de construirnos nuestro propio cielo, cayendo en la prisa, la urgencia, la ansiedad, el agobio…; vivimos drogados con el materialismo, el hedonismo, el consumismo…; consumimos la existencia, provocamos una des-creación, la cultura de la muerte…

Cuando perdemos la esperanza caemos en la tristeza, el cansancio, el aburrimiento, la rutina, y la frustración; sufrimos una fuerte pérdida de valores y se nos apagan los ideales, “nos hacemos mayores”, “estamos de vuelta de todo”, tristes, insensibles, quemados… Nuestro “pan” son los ansiolíticos, estimulantes, sedantes…

Sin embargo, todo esto se demuestra sumamente ilusorio e incapaz de satisfacer la sed de felicidad que el corazón del hombre continúa sintiendo dentro de sí. De este modo permanecen y se agudizan los signos preocupantes de la falta de esperanza que a veces se manifiestan también bajo formas de agresividad y violencia.

Realmente, sin esperanza no podemos vivir… pero, ¿de quién o de qué esperamos?

 

 

 

 

 

 

 

 

UNA LISTA DE TODOS LOS MENSAJES MISIONEROS DEL 2024-2025.

Don Antonio Evans Martos. Delegado Episcopal de Misiones en Córdoba-España.

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