25.-CON TODO HAY SIGNOS DE ESPERANZA (16-02-2025).
Colaboración semanal en clave misionera de Don Antonio Evans Martos, Delegado misiones en Córdoba. España (curso 2024-25).
Primero, que ningún ser humano puede vivir sin perspectivas de futuro. Mucho menos la Iglesia, que vive de la esperanza del Reino que viene y que ya está presente en este mundo. Sería injusto no reconocer los signos de la influencia del Evangelio de Cristo en la vida de la sociedad.
Segundo, el que la Iglesia priorice la evangelización, la toma de conciencia de la misión propia de todos los bautizados, con la variedad y complementariedad de sus dones y tareas, la mayor presencia de la mujer en las estructuras y en los diversos ámbitos de la comunidad cristiana.
Tercero, la creación de una comunidad de pueblo, con apertura, reconciliación, vida democrática, libertad, respetando y valorando las legítimas diversidades, los derechos humanos, la calidad de vida, y con el deseo de que se garantice la supremacía de los alores éticos y espirituales.
Cuarto, los numerosos testigos de la fe cristiana que han sabido vivir el Evangelio en situaciones de hostilidad y persecución, frecuentemente hasta el testimonio supremo de la sangre. Ellos muestran la vitalidad de la Iglesia; son para ella y la humanidad como una luz, porque han hecho resplandecer en las tinieblas la luz de Cristo. Demuestran que el martirio es la encarnación suprema del Evangelio de la esperanza: porque están seguros de no poder vivir sin Cristo y están dispuestos a morir por Él, convencidos de que Jesús es el Dios y el Salvador del hombre y que, por tanto, son en Él encuentra el hombre la plenitud verdadera de la vida; porque el ofrecimiento de su vida es la manifestación más radical y más grande del sacrificio vivo, santo y agradable a Dios, que constituye el verdadero culto espiritual (cf Rm 12,1), origen, alma y cumbre de toda celebración cristiana; porque con su martirio expresan en sumo grado el amor y el servicio al hombre, en cuanto demuestran que la obediencia a la ley evangélica genera una vida moral y una convivencia social que honra y promueve la dignidad y la libertad de cada persona.
Quinto, la santidad de muchos hombres de nuestro tiempo que con sencillez y en la existencia cotidiana, han dado testimonio de su fidelidad a Cristo. Nuestro Señor Jesucristo lo había prometido: “El que crea en mí, hará él también las obras que yo hago, y las hará mayores aún, porque yo voy al Padre” (Jn 14,12). Los santos son la prueba viva del cumplimiento de esta promesa, y nos animan a creer que ello es posible también en los momentos más difíciles de la historia.
Sexto, en las comunidades parroquiales, en las personas consagradas, en las asociaciones de laicos, en los grupos de oración y apostolado, en muchas comunidades juveniles, así como también a través de la presencia y difusión de nuevos movimientos y realidades eclesiales.
Y séptimo, los progresos logrados por el camino ecuménico siguiendo las directrices de la verdad, la caridad y la reconciliación.
UNA LISTA DE TODOS LOS MENSAJES MISIONEROS DEL 2024-2025.
Don Antonio Evans Martos. Delegado Episcopal de Misiones en Córdoba-España.


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