33.- EL SACERDOTE ESTÁ ORDENADO PARA LA IGLESIA UNIVERSAL.

33.- El sacerdote está ordenado para la Iglesia universal                 (14-04-24).

Colaboración semanal en clave misionera de Don Antonio Evans Martos, Delegado misiones en Córdoba. España (curso 2023-24).

 

«El ministerio del presbítero está totalmente al servicio de la Iglesia; está para la promoción del ejercicio del sacerdocio común de todo el Pueblo de Dios; está ordenado no solo para la Iglesia particular, sino también para la Iglesia universal (cfr. Presbyterorum Ordinis, 10), en comunión con el Obispo, con Pedro y bajo Pedro» (PDV 16)

 

«El don espiritual que los presbíteros recibieron en la ordenación no los prepara a una misión limitada y restringida, sino a la misión universal y amplísima de salvación hasta los confines del mundo, pues cualquier ministerio sacerdotal participa de la misma amplitud universal de la misión confiada por Cristo a los Apóstoles» (PO 10).

Por la naturaleza misma de su ministerio, deben por tanto estar llenos y animados de un profundo espíritu misionero y «de un espíritu genuinamente católico, que les habitúe a trascender los límites de la propia diócesis, nación o rito y proyectarse en una generosa ayuda a las necesidades de toda la Iglesia y con ánimo dispuesto a predicar el Evangelio en todas partes» (OT 20)» (PDV 18).

La pertenencia a la Iglesia particular supone el asumir las responsabilidades misioneras de esta: «Es necesario que el sacerdote tenga la conciencia de que su «estar en una Iglesia particular» constituye, por su propia naturaleza, un elemento calificativo para vivir una espiritualidad cristiana. Por ello, el presbítero encuentra, precisamente en su pertenencia y dedicación a la Iglesia particular, una fuente de significados, de criterios de discernimiento y de acción, que configuran tanto su misión pastoral como su vida espiritual» (PDV 31).

Por esto, la misma «incardinación» es una gracia de pertenencia y dedicación que podríamos llamar esponsal y que deriva necesariamente hacia la misión universal. Pues la pertenencia y dedicación a una Iglesia particular no circunscriben la actividad y la vida del presbítero, ya que, dada la naturaleza de la Iglesia particular y del ministerio sacerdotal, aquellas no pueden reducirse a estrechos límites. Pues «todos los sacerdotes deben tener corazón y mentalidad de misioneros, estar abiertos a las necesidades de la Iglesia y del mundo, atentos a los más lejanos y, sobre todo, a los grupos no cristianos del propio ambiente. Que en la oración y, particularmente, en el sacrificio eucarístico sientan la solicitud de toda la Iglesia por la humanidad entera» (RMi 67)».

Don Antonio Evans Martos. Delegado Episcopal de Misiones en Córdoba-España.

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