36.-EVANGELIZAR LAS DISTINTAS ÁREAS DE LA VIDA SOCIAL (4-05-2025).
Colaboración semanal en clave misionera de Don Antonio Evans Martos, Delegado misiones en Córdoba. España (curso 2024-25).

-En primer lugar, hay que dedicar una creciente atención a la educación de los jóvenes en la fe. Encontrarnos con la mente, corazón y carácter juvenil, para ofrecerles una sólida formación humana y cristiana.
No es difícil percatarse de que hay en ellos actitudes diferenciales: se constata un deseo de vivir juntos para salir del aislamiento, y la sed, o menos sentida, de lo absoluto; también se ve en ellos una fe oculta que debe ser purificada e impulsada a seguir al Señor; y se les nota la decisión de continuar el camino ya emprendido y la exigencia de compartir la fe.
Pero para lograrlo hace falta renovar la pastoral juvenil articulada por edades y atenta a las distintas condiciones de niños, de adolescentes y de jóvenes; dotándola de mayor organicidad y coherencia; y escuchando las preguntas de los jóvenes, para hacerlos protagonistas de la evangelización y edificación de la sociedad.
En este quehacer hay que promover ocasiones de encuentro entre los jóvenes, para favorecer un clima de escucha recíproca y oración: no se ha de tener miedo a ser exigentes con ellos en lo que atañe a su crecimiento espiritual. Más aún, se les debe indicar el camino de la santidad, estimulándolos a tomar decisiones comprometidas en el seguimiento de Jesús, fortalecidos por una vida sacramental intensa
-En segundo lugar hay que prestar mayor atención a los medios de comunicación social. Entre otras cosas, esto comporta la adecuada formación de los cristianos que trabajan en ellos y de los usuarios de los mismos, con el fin de alcanzar un buen dominio de los nuevos lenguajes. Y no se debe descuidar la creación de medios de comunicación social locales, incluso en el ámbito parroquial.
Al mismo tiempo, hay que tratar de introducirse en los procesos de la comunicación social para hacer que se respete mejor la verdad de la información y la dignidad de la persona humana. Ojalá se viva el respeto de la dignidad de la persona humana, de sus derechos, incluido el derecho a la privacidad; el servicio a la verdad, a la justicia y a los valores humanos, culturales y espirituales; el respeto por las diversas culturas, evitando que se diluyan en la masa, tutela de los grupos minoritarios y de los más débiles; y, por último, la búsqueda del bien común por encima de intereses particulares o del predominio de criterios exclusivamente económicos.
-Por último, y no en importancia, urgencia y gravedad, está la necesidad de seguir realizando la Misión ad gentes. Pues la obra de evangelización está animada por verdadera esperanza cristiana cuando se abre a horizontes universales, que lleven a ofrecer gratis a todos lo que se ha recibido también como don. La misión ad gentes es la expresión de una Iglesia forjada por el Evangelio de la esperanza, que se renueva y rejuvenece continuamente.
Ese mismo ardor misionero que ha urgido siempre a la Iglesia debe animar a la Iglesia hoy. La disminución de presbíteros y personas consagradas no ha de ser impedimento en ninguna Iglesia particular para que asuma las exigencias de la Iglesia universal. Cada una encontrará el modo de favorecer la preparación a la misión ad gentes, para responder con generosidad al clamor que se eleva aún en muchos pueblos y naciones deseosas de conocer el Evangelio.
UNA LISTA DE TODOS LOS MENSAJES MISIONEROS DEL 2024-2025.
Don Antonio Evans Martos. Delegado Episcopal de Misiones en Córdoba-España.

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