41.-ORACIÓN Y VIDA.

41.-ORACIÓN Y VIDA (8-06-2025).

Colaboración semanal en clave misionera de Don Antonio Evans Martos, Delegado misiones en Córdoba. España (curso 2024-25).

Hace falta promover también otras formas de oración comunitaria, ayudando a descubrir la rela-ción entre esta y la oración litúrgica:


DESCUBRE TODOS LOS VÍDEOS DE LAS COLABORACIONES MISIONERAS DE DON ANTONIO EVANS MARTOS 2024-2025

  • En primer lugar conviene promover las diversas manifestaciones del culto eucarístico fuera de la Misa: la adoración personal, su exposición y procesión, que siempre se han de concebir como expresión de fe en la presencia real y permanente del Señor en el Sacramento del altar.
  • También es muy provechoso promover y educar en la celebración, personal o comunitaria, de la Liturgia de las Horas, cuyo valor para los fieles laicos ha sido puesto también de relieve por el Concilio Vaticano II.
  • Conviene exhortar a las familias a dedicar algún tiempo a la oración en común, de tal modo que interpreten a la luz del Evangelio toda la vida matrimonial y familiar. Así, partiendo de quienes se ponen a la escucha de la Palabra de Dios, se formará una liturgia doméstica que marcará cada momento de la familia.
    Toda forma de oración comunitaria presupone la oración individual. Entre la persona y Dios se establece un coloquio franco que se expresa en la alabanza, el agradecimiento y la súplica al Padre por Jesucristo y en el Espíritu Santo. Nunca se debe descuidar la oración personal, que es como el aire que respira el cristiano, así como educar también a descubrir la relación entre esta última y la oración litúrgica.
    Se ha de dedicar también una atención especial a la piedad popular. Muy extendida por las di-versas regiones de Europa mediante las cofradías, procesiones y peregrinaciones a numerosos santuarios, enriquece el itinerario del año litúrgico, inspirando usos y costumbres familiares y sociales:
  • Todas estas formas deben ser consideradas cuidadosamente mediante una pastoral de pro-moción y renovación, que les ayude a desarrollar todo lo que es expresión auténtica de la sabiduría del Pueblo de Dios.
  • Vigilando los aspectos ambiguos de algunas de sus manifestaciones, preservándolas de desviaciones secularistas, consumismos desconsiderados o también de riesgos de superstición, para mantenerlas dentro de formas auténticas y juiciosas.
  • Se ha de llevar a cabo una pedagogía apropiada, explicando cómo la piedad popular se ha vivir siempre en armonía con la liturgia de la Iglesia y vinculada con los Sacramentos.
    Sin olvidar nunca que el “culto espiritual agradable a Dios” (cf. Rm 12,1) se realiza ante todo en la existencia cotidiana, vivida en la caridad por la entrega libre y generosa de uno mismo incluso en momentos de aparente impotencia.

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