MENSUARIO PARA EL MES DEL DOMUND 2021.

MENSUARIO PARA EL MES DEL DOMUND 2021.

«CUENTA LO QUE HAS VISTO Y OÍDO»

               

DOMUND 2021- 24 DE OCTUBRE

 

            Cuando experimentamos la fuerza del amor de Dios, cuando reconocemos su presencia de Padre en nuestra vida personal y comunitaria, no podemos dejar de anunciar y compartir lo que hemos visto y oído. La relación de Jesús con sus discípulos, su humanidad que se nos revela en el misterio de la encarnación, en su Evangelio y en su Pascua nos hacen ver hasta qué punto Dios ama nuestra humanidad y hace suyos nuestros gozos y sufrimientos, nuestros deseos y nuestras angustias (Mensaje del Papa Francisco, 1).

SEMANA DEL ENCUENTRO PERSONAL CON CRISTO VIVO.

Día 3.- DOMINGO XXVII del T.O.

El Papa Francisco dice en su Mensaje para el Domund que la historia de la evangelización comienza con una búsqueda apasionada del Señor que llama y quiere entablar con cada persona, allí donde se encuentra, un diálogo de amistad (cf Jn 15,12-17).

 Así, cuando experimentamos la fuerza del amor de Dios, cuando reconocemos su presencia de Padre en nuestra vida personal y comunitaria, no podemos dejar de anunciar y compartir lo que hemos “visto y oído”. La relación de Jesús con sus discípulos, su humanidad que se nos revela en el misterio de la encarnación, en su Evangelio y en su Pascua, nos hacen ver hasta qué punto Dios ama nuestra humanidad y hace suyos nuestros gozos y sufrimientos, nuestros deseos y nuestras angustias (cf. Gaudium et spes, 22).

Todo en Cristo nos recuerda que el mundo en el que vivimos y su necesidad de redención no le es ajena y nos convoca también a sentirnos parte activa de esta misión: «Salgan al cruce de los caminos e inviten a todos los que encuentren» (Mt 22,9). Nadie es ajeno, nadie puede sentirse extraño o lejano a este amor de compasión.

Esta semana está dedicada a la necesidad de tener ese encuentro personal con Jesucristo, vivo en su Iglesia a través de la Eucaristía, de la palabra de Dios, de la oración personal y la comunitaria.

Día 4.-

Celebramos hoy la fiesta de san Francisco de Asís, su experiencia de fe hizo de él un santo y un misionero. Sintió permanentemente la urgencia de anunciar a todos el amor de Dios, su proyecto de salvación y la capacitación sobrenatural que derrama sobre nosotros, de contar que había experimentado la fuerza del amor de Dios, que había reconocido su presencia de Padre en su vida.

Día 5.-

En este día de Acción de Gracias y de Petición agradecemos que, en la relación de Jesús con sus discípulos, en esa humanidad que se nos revela en el misterio de la Encarnación, en su Evangelio y en su Pascua, nos hace ver hasta qué punto Dios ama nuestra humanidad y hace suyos nuestros gozos y sufrimientos, nuestros deseos y nuestras angustias. Todo en Cristo nos recuerda que el mundo y su necesidad de redención no le es ajena.

Día 6.-

Hoy es el día de San Bruno, fundador del monasterio de los cartujos. Su encuentro con Jesucristo le hizo tomar conciencia de que el mundo en el que vivimos necesita de redención, y nos convoca a sentirnos parte activa de esta misión. Nadie es ajeno, nadie puede sentirse extraño o lejano a este amor de compasión. Jesucristo continuamente se ofrece e invita a los que lo reciben con fe humilde y laboriosa a compartir su vida mediante la participación efectiva en su misterio pascual de muerte y resurrección.

 Día 7.-

Celebramos la fiesta de Nuestra Señora la Virgen del Rosario. En el Rosario se resume el itinerario salvífico de la misión: en primer lugar, María supo oír el Designio de Dios y estuvo disponible; en segundo lugar, supo seguirlo en su amor hasta el extremo compartiendo la suerte y la causa de los hombres; y, en tercer lugar, pudo experimentar que Dios lleva a plenitud su obra haciéndonos participes de su gloria.

Día 8.

La oración es la riqueza de la vida del cristiano, la que la hace posible. El fruto de la misión depende en gran parte de la contemplación. El misionero, si no es contemplativo, no puede anunciar a Cristo de modo creíble. El misionero es un testigo de la experiencia de Dios y debe poder decir como los apóstoles: «Lo que contemplamos… acerca de la Palabra de la vida…, os lo anunciamos» (1Jn 1,1-3).

Día 9.-

Celebramos la memoria de san Juan Leonardi, precursor de la Congregación de la Propagación de la fe. Él sintió la urgencia de la evangelización universal sin reduccionismos, experimentó la necesidad de sostener y hacer posible la evangelización de todos los pueblos. Fue consciente de que el mejor servicio que se le puede hacer a la humanidad es la fe, la que ilumina y da sentido a toda la existencia, el don de Dios al mundo.

SEMANA DEL TESTIMONIO MISIONERO.

Día 10.- DOMINGO XXVIII del T.O.

El Papa Francisco, en su mensaje para el Domund nos dice que la historia de la evangelización comienza con una búsqueda apasionada del Señor que llama y quiere entablar con cada persona, allí donde se encuentra, un diálogo de amistad (cf Jn 15,12-17).

Los apóstoles son los primeros en dar cuenta de eso, hasta recuerdan el día y la hora en que fueron encontrados: «Era alrededor de las cuatro de la tarde» (Jn 1,39). La amistad con el Señor, verlo curar a los enfermos, comer con los pecadores, alimentar a los hambrientos, acercarse a los excluidos, tocar a los impuros, identificarse con los necesitados, invitar a las bienaventuranzas, enseñar de una manera nueva y llena de autoridad, deja una huella imborrable, capaz de suscitar el asombro, y una alegría expansiva y gratuita que no se puede contener.

Como decía el profeta Jeremías, esta experiencia es el fuego ardiente de su presencia activa en nuestro corazón que nos impulsa a la misión, aunque a veces comporte sacrificios e incomprensiones (cf. 20,7-9). El amor siempre está en movimiento y nos pone en movimiento para compartir el anuncio más hermoso y esperanzador: «Hemos encontrado al Mesías» (Jn 1,41). 

Esta semana se nos invita a contemplar el testimonio de los santos, de los mártires de la misión y de los confesores de la fe, que son expresión de la adultez en la fe de las Iglesias repartidas por el mundo entero.

Día 11.-

Conmemoramos a Santa Soledad Torres Acosta, fundadora de la Congregación de Siervas de María. La santidad es el primer y mejor testimonio de haberse encontrado con Cristo. La santidad se manifiesta en la misericordia, en la sensibilidad ante el sufrimiento y el dolor, en la generosidad, en un palpar la carne sufriente y gloriosa de Cristo en la historia de cada día animando a compartir con todos un destino de esperanza, en un amor hasta el extremo.

Día 12.-

En la fiesta de Nuestra Señor la Virgen del Pilar vemos, a la luz del incomparable ejemplo de Cristo reflejado con singular evidencia en la vida de su Madre, cómo el Evangelio del sufrimiento se convierte en fuente inagotable para las generaciones siempre nuevas que se suceden en la historia de la Iglesia, pues expresa su fuerza salvadora y su significado salvífico en la misión mesiánica de Cristo y en la misión y vocación de la Iglesia.

Día 13.-

Los primeros cristianos -dice el Papa Francisco- comenzaron su vida de fe en un ambiente hostil y complicado. En vez de replegarse o ensimismarse, los impulsó a transformar todos los inconvenientes, contradicciones y dificultades en una oportunidad para la misión. Los límites e impedimentos se volvieron en lugar privilegiado para ungir todo y a todos con el Espíritu del Señor. Nada ni nadie podía quedar ajeno a ese anuncio liberador.

Día 14.-

Hoy, día de San Calixto I, Papa y mártir, la Iglesia nos urge, ante la tentación de enmascarar y justificar la indiferencia y apatía con el distanciamiento, a vivir la misión de la compasión capaz de construir encuentro, cuidado y promoción. La misericordia permite recuperar la pasión por crear «una comunidad de pertenencia y solidaridad, a la cual destinar tiempo, esfuerzo y bienes» (Fratelli tutti, 36).

Día 15.-

Hoy, fiesta de Santa Teresa de Jesús, queremos contemplarla como testigo que supo dar valor y eficacia a sus pobrezas, limitaciones y cruces. Aportó a la Iglesia, con igual decisión, su acción y su pasión, absolutamente convencida del valor fecundo y redentor de todo padecimiento, enfermedad y sufrimiento. Inmolarse por la evangelización de todos los pueblos, es un programa de vida que llena de sentido misionero todas nuestras cruces y problemas del vivir diario.

Día 16.-

En la memoria de santa Eduvigis, la Iglesia nos invita a tomar conciencia de que ahora nos toca a nosotros. La pandemia evidenció y amplificó el dolor, la soledad, la pobreza y las injusticias; y puso al descubierto falsas seguridades, fragmentaciones y polarizaciones que nos laceran. Pero nosotros anunciamos a Jesús como Cristo y Señor (cf 2Co 4,5) y sentimos resonar la Palabra que nos dice: «No está aquí: ¡ha resucitado!» (Lc 24,6).

SEMANA DE LA FORMACIÓN MISIONERA.

Día 17.- DOMINGO XXIX del T.O.

Despertar la conciencia misionera de los bautizados, hacerles caer en la cuenta de que misioneros somos todos, invitar a cada cristiano hacerse cargo y dar a conocer aquello que lleva en el corazón, sigue siendo el desafío pendiente de todos aquellos que, como misioneros o animadores de la misión, sentimos esta vocación más viva y latente.

Ser testigo de Cristo con palabras y obras es el primer modo de evangelizar. Quizás deberíamos pasar de una idea meramente geográfica de misionero a la idea eminentemente vital y existencial. En este sentido, no podemos quedarnos tranquilos en espera pasiva en nuestros templos e instituciones, hace falta pasar de una pastoral de mera conservación a una pastoral decididamente misionera.

Hoy Jesús necesita corazones capaces de vivir su vocación como verdadera historia de amor a todo el mundo. Cristo no excluye a nadie de su invitación a la conversión y al anuncio de la llegada del Reino privilegiando a los más pobres y descartados de la sociedad: salgan a los cruces de los caminos e inviten a todos los que encuentren (cf Mt 22,9). Nadie es ajeno, nadie puede sentirse extraño o lejano a este amor de compasión.

Nosotros como Iglesia debemos buscar las periferias geográficas y existenciales si queremos seguir siendo fieles al mandato de Cristo y tener relevancia en el mundo en el que vivimos.

Día 18.-

Hoy, día de San Lucas, el lema del Domund Cuenta lo que has visto y oído nos invita a cada uno a hacernos cargo y dar a conocer lo que tenemos en el corazón. Esta misión es y ha sido siempre la identidad de la Iglesia. La vida de fe se debilita, pierde profecía y capacidad de asombro y gratitud en el aislamiento personal o encerrándose en pequeños grupos; por su propia dinámica exige una creciente apertura capaz de llegar y abrazar a todos.

Día 19.-

Hoy, día de san Pedro de Alcántara, san Pablo de la Cruz, san Juan Brebeuf, san Isaac y compañeros mártires, vemos que la vida misionera es una vida martirial, es el testimonio que convence. Por eso -nos dice el Papa Francisco- me gusta pensar que «aún los más débiles, limitados y heridos pueden ser misioneros a su manera, porque siempre hay que permitir que el bien se comunique, aunque conviva con muchas fragilidades» (Cv, 239).

Día 20.-

La misión es y ha sido siempre la identidad de la Iglesia. Corresponde a todos los bautizados que por el sacramento del bautismo somos Iglesia, nos configuramos con Cristo y somos enviados por él a ser sus testigos. Bautizados y enviados define nuestro ser y existir como cristianos, es el binomio que se corresponde también con el de discípulos misioneros.

Día 21.-

Evangelii gaudium 15 nos recuerda que el Anuncio a los alejados es la tarea primordial de la Iglesia, que la causa misionera debe ser la primera, y constituye el mayor desafío para la Iglesia, que la salida misionera debe ser el paradigma de toda la obra de la Iglesia. Esa es la razón fundamental por la que nosotros como Iglesia debemos buscar las periferias geográficas y existenciales, si queremos seguir siendo fieles al mandato de Cristo y tener relevancia en el mundo en el que vivimos.

Día 22.-

Hoy, Jesús necesita corazones que sean capaces de vivir su vocación como una verdadera historia de amor, que salgan a las periferias del mundo y se conviertan en mensajeros e instrumentos de compasión. El lema es una llamada que Cristo nos hace a todos, aunque no de la misma manera: hay periferias que están cerca de nosotros, en el centro de una ciudad o en la propia familia. Pero hay también un aspecto de la apertura universal del amor que no es geográfico sino existencial.

Día 23.-

Siempre, pero especialmente en estos tiempos de pandemia, es importante ampliar la capacidad cotidiana de ensanchar nuestros círculos, llegar a aquellos que espontáneamente no los sentiríamos parte de “mi mundo de intereses”, aunque estén cerca nuestro (Ft, 97). Vivir la misión es aventurarse a desarrollar los mismos sentimientos de Cristo Jesús y creer con Él que quien está a mi lado es también mi hermano y mi hermana.

SEMANA DE LA CARIDAD MISIONERA.

Día 24.- DOMINGO XXX del T.O.: DÍA DEL «DOMUND»

En este año, que sigue marcado por los sufrimientos y desafíos causados ​​por la COVID-19 -nos dice el Papa Francisco en su Mensaje-, urge la misión de la compasión capaz de construir encuentro, cuidado y promoción. La misericordia permite recuperar la pasión por crear «una comunidad de pertenencia y solidaridad, a la cual destinar tiempo, esfuerzo y bienes» (Ft, 36).

Es su Palabra la que cotidianamente nos redime y nos salva de las excusas que llevan a encerrarnos en el más vil de los escepticismos: “todo da igual, nada va a cambiar”. Y frente a la pregunta: “¿para qué me voy a privar de mis seguridades, comodidades y placeres si no voy a ver ningún resultado importante?”, la respuesta permanece siempre la misma: «Jesucristo ha triunfado sobre el pecado y la muerte y está lleno de poder. Jesucristo verdaderamente vive» (Eg, 275) y nos quiere también vivos, fraternos y capaces de hospedar y compartir esta esperanza. En el contexto actual urgen misioneros de esperanza que, ungidos por el Señor, sean capaces de recordar proféticamente que nadie se salva por sí solo. 

Al igual que los apóstoles y los primeros cristianos, también nosotros decimos con todas nuestras fuerzas: «No podemos dejar de hablar de lo que hemos visto y oído» (Hch 4,20). Todo lo que hemos recibido, todo lo que el Señor nos ha ido concediendo, nos lo ha regalado para que lo pongamos en juego y se lo regalemos gratuitamente a los demás.

Día 25.-

Como los apóstoles -nos dice el Papa Francisco-, así nosotros hoy podemos palpar la carne sufriente y gloriosa de Cristo en la historia de cada día y animarnos a compartir con todos un destino de esperanza, esa nota indiscutible que nace de sabernos acompañados por el Señor. La misión evangelizadora de la Iglesia expresa su implicación total y pública en la transformación del mundo y en la custodia de la creación.

Día 26.-

El Domud nos invita a recordar agradecidamente a todas esas personas que, con su testimonio de vida, nos ayudan a renovar nuestro compromiso bautismal de ser apóstoles generosos y alegres del Evangelio. Especialmente a los fueron capaces de ponerse en camino, dejar su tierra y sus hogares para que el Evangelio pueda alcanzar sin demoras y sin miedos esos rincones de pueblos y ciudades donde tantas vidas se encuentran sedientas de bendición.

Día 27.-

Contemplar el testimonio misionero de los que nos precedieron sabiéndose poner en camino para evangelizar, nos anima a ser valientes y a pedir «al dueño que envíe trabajadores para su cosecha» (Lc 10,2). Porque somos conscientes de que la vocación a la misión no es algo del pasado o un recuerdo romántico de otros tiempos, es algo que sigue siendo el gran desafío de la Iglesia.

Día 28.-

En la fiesta de san Simón y san Judas la comunidad eclesial muestra su belleza recordando con gratitud que el Señor nos amó primero. Esa predilección del Señor nos sorprende, y el asombro no podemos poseerlo por nosotros ni imponerlo. Solo así puede florecer el milagro de la gratuidad, el don gratuito de sí. Tampoco el fervor misionero puede obtenerse como consecuencia de un razonamiento o cálculo. Ponerse en estado de misión es un efecto del agradecimiento.

Día 29.-

En Hechos de los Apóstoles, libro de cabecera de los discípulos misioneros, se que recoge cómo el perfume del Evangelio fue calando a su paso y suscitando la alegría que solo el Espíritu puede regalar. El libro enseña a vivir las pruebas abrazándonos a Cristo, para madurar la «convicción de que Dios puede actuar en cualquier circunstancia, también en medio de aparentes fracasos» y la certeza de que «quien se ofrece y entrega a Dios por amor seguramente será fecundo» (Eg, 279).

Día 30.-

Vivir la misión -nos dice el Papa Francisco- es aventurarse a desarrollar los mismos sentimientos de Cristo Jesús y creer con Él que quien está a mi lado es también mi hermano y mi hermana. Que su amor de compasión despierte también nuestro corazón y nos vuelva a todos discípulos misioneros. Que María, la primera discípula misionera, haga crecer en todos los bautizados el deseo de ser sal y luz en nuestras tierras (cf. Mt 5,13-14).

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